Todo PC que se quiera montar no estará completo sin una fuente de alimentación, y es necesario dedicar tiempo a elegir la mejor para las necesidades del equipo. Aunque suele haber fuentes que no dan malos resultados por precios tan bajos como 20 euros, siempre asalta la duda de por qué hay fuentes más caras. La respuesta, como todo, está en la calidad de la fuente, y encontrarás explicado más adelante qué tienes que mirar para elegir una buena fuente de alimentación o PSU.

Podéis consultar otros artículos de componentes:

Nota: si veis alguna cosa errónea en este artículo, no queda clara o estáis en desacuerdo, por favor indicadlo en los comentarios y ayudadnos a mejorarlo. Intentad mantener una actitud positiva y colaboradora, que de personas con actitudes negativas y destructivas ya está lleno el mundo. Hablando se entiende la gente, y siempre es posible que saquéis conclusiones alejadas de lo que queremos transmitir en el artículo.

Cómo elegir la mejor fuente

Al final del artículo comentaré diversos aspectos a tener en cuenta de las fuentes, y ahora mostraré algunas de las mejores, a modo de orientación, que podéis encontrar. Antes de comprar, comparad precios con vuestra tienda local, ya que como cualquier componente informático varían de un día para otro, de una ciudad a otra, y de un país a otro.

Tened en cuenta que muchas empresas de fuentes de alimentación poseen gamas de distinta calidad, por lo que no se puede decir que una marca sea buena o mala sólo por una de sus gamas. Pero sí hay compañías que intentan vender productos baratos de mala calidad a compradores que no saben nada de fuentes de alimentación.

La necesidad de potencia de la fuente varía enormemente con la combinación de CPU y GPU, yendo de los 300 W para un equipo sencillo de ofimática que tenga un procesador con unidad gráfica integrada a los 900 W de aquellos que elijan un procesador y tarjeta gráfica dedicada potente.

Overclocking

Para subir frecuencias de procesador o GPU tendréis que mirar, entre otras características, que la fuente os dé una máxima estabilidad en el nivel de tensión de 12 voltios. Puesto que el overclocking requiere tocar los voltajes de los componentes, cuanto más estable sea el voltaje que proporcione la fuente de alimentación menos posibilidad habrá de que el overclocking sea inestable. Si hacéis una ligera subida no habrá mucho problema, pero si queréis exprimir vuestro equipo sí que lo habrá.

Normalmente esto os va a llevar a tener que gastaros bastante más en la fuente de alimentación debido a que necesitaréis que tenga mucha potencia —hasta 200 W más que lo habitual— y los mejores condensadores del mercado junto al mejor ensamblado. Si sólo queréis hacer un overclocking ligero no necesitaréis invertir mucho más, e incluso con la fuente normal que tuvierais mirada es posible que sea suficiente.

Formatos de fuentes

Los formatos de las fuentes actuales giran en torno a dos. ATX PS/2, la más habitual de un tamaño generalmente de 140 x 150 x 85 mm, aunque las de mayor potencia pueden ser más largas, con una variante ATX PS/3 que es más corta de unos 86 mm. SFX es un formato más compacto para equipos pequeños, de 125 mm × 100 mm × 63.5 mm, con variantes como la SFX-L de 130 mm × 125 mm × 63.5 mm. Existen otros formatos de fuentes de empresas específicas, como por ejemplo para barebones Shuttle, por lo que si queréis cambiarla vais a tener que mirar cosas específicas de esas compañías o hacer de manitas para instalarla.

Flex ATX es un formato reducido de 81.5 mm × 40.5 mm × 150 mm, usada en PC de pequeño tamaño, como ciertos barebones o cajas para placas mini-ITX. TFX es un tipo de fuente de 85 mm × 65 mm × 175 mm para equipos con espacio mucho más limitado que el resto de fuentes.

Cómo decidir el rango de precios

Baratas (menos de 30 euros)

Yo no me gastaría menos de 30 euros en una fuente de alimentación por los problemas que llevan aparejados a corto y medio plazo. Tened en cuenta que muchas veces son modelos con PFC pasivo, por lo que suelen necesitar consumir el doble de la potencia que está proporcionando el PC a todo lo que tiene conectado, con el gasto eléctrico adicional que ello conlleva. Además tampoco cuentan por lo general con protecciones suficientes que aseguren que ante subidas de tensión y otros problemas no vayan a estropearse la placa base u otros componentes.

Si veis alguna por menos de 30 euros con PFC activo, podría ser una opción para equipos que consuman poco, tipo ofimática que por lo general no consumen más de 100 W, aunque en equipos que pidan un poco más de potencia pueden hacer ruido o tener otros problemas. Aseguraos de su calidad antes de comprarla.

Todoterreno (30 a 55 euros)

Si queréis un equipo para ofimática, juegos y tenéis un presupuesto limitado, podéis optar por una fuente de alimentación en este rango de precios. Un equipo con procesador Intel/AMD y gráfica GTX 1660 Ti necesitaría una fuente en torno a los 400 W atendiendo a que el equipo consumirá en torno a los 200 W en carga, mientras que con una tarjeta de AMD más antigua, tipo Radeon RX 580, sería interesante darle bastante más margen a la fuente por posibles picos instantáneos de consumo que se presentan en las Radeon.

Alta calidad (55 a 100 euros)

Este rango de precio es el que recomiendo si tenéis un presupuesto más holgado porque os vais a quitar problemas de eficiencia, la duración de las fuentes de alimentación es mayor, harán menos ruido y tendrán menos posibilidades de sufrir de ruido eléctrico. Eso sí, las fuentes del rango anterior no tienen nada de malo para un equipo para juegos normalito y por tanto no debéis temer a la hora de comprar una de ellas, pero las de este apartado son fuentes de mucha calidad, con buenos certificados y por lo general modulares —cableado de quita y pon—.

Máxima calidad (más de 100 euros)

Estas fuentes caras de PC pueden englobar aquellas para equipos con requisitos energéticos elevados debido a usarlos con dos tarjetas gráficas —SLI o CrossFire—, que se quiera que sean especialmente silenciosas, o que se viva en zonas realmente cálidas durante el verano y no se tenga aire acondicionado en casa —cuanto más temperatura ambiental, más caliente estará la fuente, y más consumirá la misma—. Con el aumento del consumo de ciertos modelos de tarjetas gráficas, como la RTX 3090, es también el rango a mirar para ellas, sobre todo modelos de 800 W en adelante.

Todas la fuentes de alimentación de este apartado son buenas para overclocking —y como todo, unas mejores que otras, dependiendo exactamente de lo que vayáis a subirle la frecuencia al procesador y tarjeta gráfica—.

Las mejores fuentes del momento

platimax-df.jpg

A continuación tenéis varios apartados donde intento categorizar los modelos para distintos tipos de usuarios. Puede que en algún momento me equivoque y mueva una fuente donde no es, o quizás no entendáis el porqué está en él, pero decídmelo en los comentarios y lo miro u os lo explico. No están todas las buenas fuentes del mercado, porque al final también hay un tema de precio y disponibilidad a tener en cuenta, pero os puedo asegurar que todas son buenas para el cometido que indico.

Fuentes destacadas calidad-precio

La serie Formula Gold de Bitfenix es una buena serie con certificado 80 PLUS Gold, buen diseño y calidad de componentes. El modelo de 750 W incluye un conector de alimentación de placa base adicional de ocho pines además del habitual de 4+4 pines, y los modelos de 650 y 750 W tienen cuatro PCIe de 6+2 pines. No son modulares, porque Bitfenix ha preferido proporcionar una serie de menor coste con un diseño estético estándar pero centrada en alto rendimiento.

Fuentes de buena relación calidad-precio (económicas)

La serie System Power 9 de Be Quiet mantiene una buena relación calidad-precio y por tanto es una compra excelente para un equipo medio. Tiene certificado 80 PLUS Bronce, y está disponible en modelos con y sin cables modulares.

La serie XPG Pylon de ADATA es interesante para equipos económicos, con tarjetas gráficas normales tipo RTX 3060, pero sin que se le vaya a exigir mucho a la fuente, y mucho menos mantenerla cerca de su vataje máximo.

La serie CV de Corsair es bastante popular debido a su buen rendimiento y un punto de precio adecuado, contando además con un certificado 80 PLUS Bronce. Tiene un diseño no modular y un ventilador que no se escuchará con el equipo bajo una carga normal.

Serie Hummer GD de NOX, no modular, con certificado 80 PLUS Gold.

La fuente Lux de Aerocool es un modelo económico que incluso incluye certificado 80 PLUS Bronce, pero no es una gran fuente ya que solo cuenta con las protecciones básicas. Sin embargo, para equipos comedidos, de bajo consumo, es una buena opción en lo referente a calidad-precio barato.

Serie BR de EVGA de buen funcionamiento y precio no excesivo, con un EPS y dos PCIe de 6+2 pines, no modular y con certificado 80 PLUS Bronce.

La siguiente serie de EVGA aporta características decentes, voltajes estables y un funcionamiento silencioso. No incluye certificado de eficiencia, pero no por ello deja de ser una serie adecuada para equipos de bajo consumo en los que se busque algo bueno en calidad-precio.

La fuente Urano SX de 500 W es un modelo sencillo para equipos con bajos requisitos de consumo. No dispone de PFC activo, pero funciona bien en equipos orientados para ofimática o básicos para juegos, en los que los consumos se sitúan por debajo de los 150 W. Solo la recomiendo para equipos muy, muy baratos de ofimática sin tarjeta gráfica dedicada o con una de bajo consumo, menos de 75 W.

La serie PB de Gigabyte es también una serie para equipos de bajo consumo con procesador con unidad gráfica integrada o una tarjeta gráfica dedicada de 75 W o menos.

La serie Smart RGB de Thermaltake es una serie económica que aporta a los equipos para juegos más sencillos una fuente con iluminación RGB. Esta iluminación se ajusta mediante un botón en la parte posterior de la fuente. Cuenta con un certificado 80 PLUS básico, con una eficiencia media del 87 %. El ventilador es de 120 mm silencioso, con un ruido que alcanza solo los 28 dB en plena carga.

La serie Smart BM2 de Thermaltake es otra serie para equipos de gama media, de consumo medio y sobre todo que no intenten exprimir el vataje que da la fuente como ocurre con el resto de fuentes de este apartado. Tiene certificado 80 Plus Bronze, es semimodular —el cable ATX de 24 pines sale directamente del interior de la fuente— y por lo demás funcionará bien para equipos que intenten quedarse en ese 50-60 % del vataje máximo.

La serie VTE de Cougar incluye protecciones efectivas, aunque es otra más que resulta económica aunque para equipos que no tengan mucho consumo y estén lejos de usar el vataje máximo proporcionado por ellas.

Serie Toughpower GF1 de Thermaltake, que va desde los 650 vatios hasta los 1200 vatios, con certificado 80 PLUS Gold. Es totalmente modular, con todas las protecciones que se pueden pedir, y con versiones con iluminación ARGB, más caras y totalmente innecesarias.

Fuentes de buena calidad

Fuentes de alta calidad

La serie RM 2021 y RMx 2021 de Corsair incluye modelos de alta calidad, modulares, y a partir de los 650 W.

Serie AMP de Phanteks.

La serie MPG GF de MSI es una buena incursión en las fuentes de alimentación de alto rendimiento. Con un buen sistema de protecciones, modular y hasta 850 W, hará funcionar sin problemas equipos de alto rendimiento durante días si hace falta, y en zonas en las que haya problemas periódicos con el suministro eléctrico.

Serie ROG Strix G de ASUS.

La serie C de NZXT incluye certificado 80 PLUS Gold siendo totalmente modulares. Los modelos de 750 y 850 vatios incluyen dos conectores EPS de 4+4 pines.

La Project 7 de 650 W de Aerocool es una de las mejores fuentes del mercado, con certificado 80 PLUS Platinum y los mejores componentes. No es especialmente cara para su calidad, con un precio de unos 130 euros (dic. 2019), y cuenta con todas las protecciones que se puede esperar de ella, un ventilador silencioso que solo hace 6.5 dBA al 70-80 % de carga, y 28.2 dBA al 90-100 %. Incluye dos EPS de 4+4 pines para placas base de alto consumo, cuatro PCIe de 6+2 pines, y en general es una fuente excelente.

Puedes leer nuestro análisis de la Core Reactor 750 Gold de XPG.

ASUS se metió en el mercado de las fuentes de alimentación con la serie ROG Thor, y los resultados han sido muy buenos. Además de un certificado 80 PLUS Platinum y todas las protecciones importantes, cuenta con un panel OLED lateral para mostrar la información que se desee. Dispone de un ventilador de 135 mm para su refrigeración.

Gigabyte no será un habitual en las fuentes de alimentación, pero la AORUS P850W es una de las mejores fuentes del mercado, un modelo de primer orden de alta eficiencia energética, silenciosa a carga moderada por su funcionamiento semipasivo, y con todas las protecciones esperables en una fuente de su tipo. Incluye dos conectores EPS de 4+4 pines para placas base, y varios PCIe de 6+2 pines.

NZXT ha regresado al sector de las fuentes de alimentación tras varios años ausente con la serie E. Es una serie con calidad 80 PLUS Gold, un ventilador silencioso de 120 mm que no se activará hasta que la carga supere los 100 W, y su funcionamiento se puede controlar a través del programa CAM en Windows 10.

Pure Power 11 es una serie de Be Quiet! que incluye versiones modulares y no modulares, con un bajo nivel de ruido, y certificado 80 PLUS Gold. No es especialmente silenciosa, pero sí bastante silenciosa, manteniendo un gran rendimiento a cambio.

La fuente Toughpower iRGB Plus Gold aporta un gran vataje para equipos con múltiples tarjetas gráficas, en versiones de 1050 y 1200 W. Tiene una alta eficiencia con su certificado 80 PLUS Platinum, dos conectores EPS de 4+4 pines para placa base, un rizado mínimo de la señal de la fuente de alimentación para un overclocking estable, e iluminación RGB de doce ledes personalizable.

La serie Strider Platinum de Silverstone incluye certificado 80 PLUS Gold y cuenta con al menos dos conectores PCIe de 6+2 pines, un par de EPS para placa base, y todas las protecciones habituales que se pueden esperar de una fuente de alto rendimiento, es totalmente modular, y según dónde se compre puede salir bastante rentable respecto a otras mejores o con certificado superior. Su ruido máximo se sitúa sobre los 28 dB, y el ventilador funciona hasta las 2300 RPM.

La serie PRIME de Seasonic cuenta con una garantía de 12 años, y está disponible con certificados 80 PLUS oro, platino y titanio, a cada cual más cara. Son fuentes con la máxima calidad posible, modulares y cuentan con multitud de cables de conexión. Disponen de un sistema de refrigeración de un ventilador de 135 mm ultrasilencioso que no superará los 20 dB incluso a carga completa.

Con certificado 80 PLUS Gold:

La serie Whisper M de Bitfenix son fuentes de alta calidad, con un bajo rizado, todas las protecciones importantes, estupendas temperaturas, con condensadores japoneses, eficiente y funcionamiento silencioso. Siendo modular y con un precio competitivo, que empieza sobre los 80 dólares por una más que suficientes ahora mismo fuente de 450 W, la convierten en una buena opción de compra.

La serie Toughpower Grand RGB es una serie con certificado 80 PLUS oro, y cuenta con todas las protecciones habituales de las mejores fuentes, y son modulares. Incluyen un único conector EPS, salvo el modelo de 850 W que incluye dos, y por tanto este último se puede utilizar con las placas base más avazadas, como las X299 o X399. Disponen de iluminación RGB a elegir entre varios estados predeterminados, incluido un arcoíris.

La serie Straight Power 11 es una de las más silenciosas, e incluye un ventilador de 135 mm de tipo Silent Wings 3 con un ruido máximo de 12.5 dB a carga máxima. Cuenta con una amplia variedad de protecciones para un funcionamiento duradero. Hay modelos con certificados 80 PLUS Gold y Platinum de similar calidad.

Fuentes sin ventilador

A continuación tenéis algunas de las fuentes más silenciosas del mercado, aunque no quiere decir que el resto de las mostradas anteriormente sean ruidosas. Simplemente estas están pensadas más específicamente para no hacer ruido incluso en carga.

Las series Prime Fanless PX y Prime Fanless TX de Seasonic no incluyen ventilador y por tanto son totalmente silenciosas. Existen modelos desde los 450 W hasta los 700 W, con certificado 80 PLUS Platinum u 80 PLUS Titanium según la serie.

La fuente Nightjar de SilverStone es un modelo sin ventilador, por lo que es totalmente silenciosa, ya que no cuenta con ningún tipo de ruido eléctrico. Es modular, tiene certificado 80 PLUS platino y está creada con componentes de la máxima calidad. Su precio es alto para el vataje que tiene, pero es el habitual para las fuentes de refrigeración pasiva. Ideal para equipos donde se prime el silencio.

La siguiente está en formato SFX-L para mini-PC.

Otras fuentes con RGB

La serie CX-F RGB de Corsair es de muy buena calidad, con modelos de 550 W, 650 W y 750 W, y disponen de la illuminación ARGB que buscan algunos jugones para todos los componentes de su PC. Con un certificado 80 PLUS Bronce y un buen sistema de protecciones,

La serie Sagitta RGB es básica, para equipos económicos con iluminación RGB y que no sean de alto rendimiento.

Formato compacto

Menos de 34 dBA a carga completa, 21 dBA a media carga.

Alto vataje

A continuación tienes algunas fuentes de más de 1500 W que suelen hacerse de manera específica para criptominería o equipos de alto consumo, por ejemplo estaciones de trabajo con varias tarjetas gráficas profesionales. Son fuentes de primera línea y calidad incuestionable.

Cosas a tener en cuenta

Los componentes electrónicos sufren un desgaste mientras se utilizan como cualquier otro producto, pero cuando se les saca de su zona habitual de trabajo se degradan mucho más rápido. Si bien una fuente de 300 W podría dar suficiente potencia como para alimentar a 350 W o más, sufriría un rápido desgaste que en días, semanas o unos meses terminaría por dejar de funcionar. Por ello hay que tener en cuenta algunas cosas al comprar una fuente de alimentación.

Eficiencia de la fuente

La primera es que la potencia indicada no es la real que consume. Debido al coeficiente de eficiencia energética, al comprar una fuente tendremos que multiplicar los vatios que esté consumiendo la fuente para obtener la potencia suministrada a nuestro equipo. Las buenas fuentes de alimentación están en un 80 % o superior, en el que el 20 % restante se disipa en forma de calor o energía por la que estamos pagando en nuestra factura de electricidad para nada más que engordar las cuentas de las eléctricas.

Comprar una fuente de alimentación de mayor eficiencia sirve para reducir el consumo eléctrico de nuestros hogares. Por ejemplo, si nos pasamos horas jugando y nuestro equipo demanda 350 W, en realidad estamos pagando por 450 W, 100 W de más cara hora que al final de año se puede traducir en más de 22 euros (según las horas que estemos delante del ordenador). Los cálculos que he hecho son de 4 kW de consumo más a la semana (unas 4 o 5 horas al día delante del ordenador), por 0.15 euros por KW, y por 52 semanas. Si eres de los que se pasan el día jugando, lo que estás perdiendo de dinero por una fuente de baja eficiencia prefiero no calcularlo.

Fuente de la tabla: Wikipedia.
Tipo de test 80 PLUS115 V interno no redundante230 V interno redundante
Porcentaje de carga nominal10 %20 %50 %100 %10 %20 %50 %100 %
80 PLUS 80 %80 %80 %
80 PLUS Bronze 82 %85 %82 % 81 %85 %81 %
80 PLUS Silver 85 %88 %85 % 85 %89 %85 %
80 PLUS Gold 87 %90 %87 % 88 %92 %88 %
80 PLUS Platinum 90 %92 %89 % 90 %94 %91 %
80 PLUS Titanium90 %92 %94 %90 %90 %94 %96 %91 %

No hay ninguna que llegue al 100 %, y hay que tenerlo en cuenta a la hora de comprar para que no nos engañen. Si veis una fuente de alimentación de 20 euros con una eficiencia del 90 %, huid de ella. Las buenas y caras fuentes de alimentación llegan al 90 % de eficiencia, algunas en torno al 95 % a media carga, pero ninguna llega a más del 90 o 91 % a carga completa. Y esas no son nada baratas —más de 100 euros por las de 700 W—.

Otra característica importante para su funcionamiento es si son de PFC (Power Factor Correction) activo o pasivo. Es simplemente una indicación más de su eficiencia, ya que las pasivas suelen dar en torno a la mitad de su potencia nominal —con lo que la mitad de la potencia consumida se pierde en forma de calor—, consumir más de lo debido, producen más ruido ambiental y eléctrico, y en general no suele compensar lo poco que cuestan.

Las fuentes de PFC pasivo no disponen por lo general de protecciones para los componentes electrónicos a los que tiene que alimentar, por lo que en zonas con constantes apagones son un peligro para nuestros bolsillos. Además, al tener una eficiencia tan reducida, la factura eléctrica a final de año puede elevarse otros 10 a 20 euros debido a ello, por lo que recomiendo que no pongas el ojo en ninguna de ellas y que invirtáis en una con PFC activo.

Situación geográfica y uso continuado

Esto es algo en lo que no repara mucha gente, aunque es terriblemente importante. Al utilizar una fuente de alimentación en zonas cálidas, aumenta el consumo de la fuente debido a la bajada de eficiencia debida al mayor calor ambiente, con lo que la fuente de alimentación puede no dar el rendimiento esperado. Esto también ocurre si estás durante horas disfrutando de juegos intensivos de GPU, en el que la acumulación de calor en torno a los componentes de la fuente hace disminuir su eficiencia. Sobre todo si el ordenador y sus componentes no están debidamente refrigerados, o lo tienes encajonado contra la pared o un hueco pequeño.

La pérdida de eficiencia lleva a que la fuente tenga que consumir más vatios para proporcionar al equipo los niveles necesarios de potencia para que podamos seguir utilizando el equipo. La explicación (casi) técnica y simplificada es que el calor aumenta la resistencia al paso de la corriente eléctrica a través de los metales conductores.

Si tienes una fuente de 500 W con una eficiencia del 80 % a carga completa, puedes usarla en un equipo que consuma hasta esos 500 vatios sin que haya problemas en los componentes de la misma, pero tiene unos márgenes de energía que puede estar absorbiendo de la red eléctrica, por lo que no es conveniente tenerla todo el tiempo entregando su máximo vataje en zonas cálidas. Esa fuente de alimentación daría esa eficiencia a temperatura ambiente de 22 grados, pero si la usaras mucho empezaría a bajar su eficiencia y podrías sacarla de sus límites operativos si vives en zonas muy calurosas, reduciendo su vida útil. Aunque la fuente te entregue los 500 W sin problemas, es conveniente dejarle margen, sobre todo si no es muy buena.

¿Cuánta potencia necesitas?

Por eso es recomendable tener en cuenta la zona en la que se viva, el uso intenso (o no) que se le vaya a dar, y calcular a partir de ahí la potencia que necesitamos. Para un equipo en el que se juegue durante algunas horas en una zona cálida en verano (casi cualquier parte de España), lo habitual es que consuma unos 200 a 300 vatios en plena carga (o sea, jugando a Battlefield 1 y juegos similares, o realizando diseño 3D) con una tarjeta gráfica media.

Con una fuente de eficiencia 80 % (lo recomendable), y teniendo en cuenta la situación geográfica, en verano se podría necesitar una fuente de al menos al menos 500 W para compensar su pérdida de eficiencia, con un mínimo absoluto de 400 W, dejando así margen para que opere a un buen nivel de eficiencia y así no pagar de más. Habrá tarjetas que consuman 200 a 300 W en plena carga que necesitarán fuentes de alimentación de entre 600 W y 700 W.

También el desgaste producido por el uso irá reduciendo con el tiempo su eficiencia, además de que cuando una fuente proporciona entre el 40 y 60 % de su capacidad máxima es cuando es más eficiente. Por eso es recomendable aumentar el margen de vatios que se crea necesitar para no gastar 60 euros en una y tenerla que cambiar al año. Idealmente, mantenerla funcionando a mitad de su capacidad aumenta al máximo su eficiencia y a la vez su vida útil.

Por último, y para que quede claro, una fuente de 500 W y 80 % de eficiencia es capaz de proporcionar esos 500 W pero con un consumo real de unos 620 W. Si por ejemplo calculáis que vuestro equipo consume 450 W como máximo, nada os impide comprar una fuente de 450 W con eficiencia 80 %. Os proporcionará esos 450 W, pero el problema viene por los picos de consumo que superan esos 450 W (en las tarjetas gráficas son habituales) que afectan negativamente a los componentes. Esto hace que otra vez la esperanza de vida de la fuente se vea reducida y se pagará más a final de mes de electricidad.

Operar por debajo de su vataje máximo también permite a la fuente generar menos calor, que el ventilador funcione a menos revoluciones y se escuche menos. El calor generado de operar a máxima carga es también perjudicial para los componentes, y disminuye su esperanza de vida.

Nunca hay que sobredimensionar en exceso la potencia de una fuente de alimentación. Lo primero, porque es gastar de más a lo tonto. Lo segundo, porque si por ejemplo se funciona por debajo del 20 % de carga de la fuente, el consumo puede resultar mucho más elevado que si se hubiera comprado una fuente de menor vataje.

Una nota sobre overclocking

Para subir frecuencias se necesitan fuentes de alimentación que tengan su salida de 12 V lo más estable posible. Por cómo funciona la transformación de la corriente alterna de 220 V y 50 Hz a continua de 12 V se precisan de condensadores de la máxima calidad, amén de que el resto de componentes como las bobinas también lo sean. Eso solo se consigue, me temo, gastando más euros de los que se podría querer, pero a partir de los 100 a 120 euros se pueden encontrar buenas fuentes para subidas, aunque es recomendable no escatimar en el precio de la fuente para estas labores.

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