Rockstar la pifia en la economía de Red Dead Online, parecida a la de un juego de teléfono
Hay multitud de gente alabando hasta la saciedad a Red Dead Redemption II, y yo no me encuentro entre uno de ellos. Me parece un juego excelente, pero inevitablemente termina cayendo en todos los tópicos y problemas de jugabilidad que tienen los títulos de mundo abierto —ser repetitivo o cansino; eso de ponerme a hacer trencitas a mi caballo no va conmigo—. Rockstar adorna las misiones de llevar a alguien del punto A al punto B con una historia de trasfondo específica, pero no dejan de ser misiones de llevar a alguien del punto A al punto B, por poner solo un ejemplo.
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