China controla en torno al 90 % del refinado de tierras raras y el 95 % de los imanes permanentes que se fabrican con ellas. Desde abril de 2025 exige licencias para exportar diversas tierras raras y los imanes que se fabrican en el país. En octubre de 2025 amplió esas restricciones, aunque después suspendió la ampliación hasta el 10 de noviembre de 2026. En septiembre alargó esa suspensión hasta el 10 de enero de 2027. Para no depender de China, TSMC ha empezado a buscar alternativas de maquinaria de automatización para sus fábricas con motores que no usen tierras raras.

Las fábricas de TSMC están muy automatizadas. Su maquinaria usa motores eléctricos con imanes permanentes de neodimio, disprosio y terbio. Sin esos imanes, TSMC podría tener problemas para mantener, reparar o ampliar sus equipos e instalaciones. Hay motores que no necesitan tierras raras, como los de inducción, los de reluctancia conmutada o los que usan imanes de ferrita, pero tienen otras pegas en eficiencia, tamaño, potencia o precisión.

Mientras tanto, Taiwán quiere extraer y refinar sus propias tierras raras con ayuda de EUA. Su Gobierno apoya al Instituto de Investigación de Tecnología Industrial (ITRI) para que monte en tres años una línea piloto que podría cubrir la mitad de la demanda del país de ciertas tierras raras. Por su parte, EUA anunció en febrero una reserva de minerales críticos de 12 000 millones de dólares para reducir su dependencia de China. Para cambios más sustanciales en sus líneas de producción tendría que cambiar las leyes medioambientales del país.

Vía: Tom's Hardware.