Estados Unidos lleva años prohibiendo a ASML vender a China sus escáneres de luz ultravioleta profunda (UVE), las más avanzadas, para que el país no pueda fabricar fácilmente chips con litografías punteras. Ahora la Administración Trump sospecha que una de esas máquinas podría haber acabado allí de todos modos. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, preguntó en abril a la dirección de ASML si eso pude haber ocurrido igualmente.
Los funcionarios afirman tener pruebas de que ASML envió a clientes chinos «equipos de transporte especializado y otros componentes» para sistemas de luz UVE, aunque no las han aportado. Con todo, reconocen que no tienen constancia de que haya una máquina funcionando en China. Desde ASML aseguran que nunca ha enviado a China ningún equipo específico para UVE y que cumple con la normativa de exportación. De hecho, la única unidad que compró la china SMIC sigue en los almacenes de ASML en Países Bajos. Por ello ASML cree que estos rumores son dañinos para la imagen de la compañía.
Estas máquinas no funcionan solas; necesitan mantenimiento constante, repuestos, calibración y técnicos de la propia ASML, así que la compañía sabe perfectamente dónde está cada una. Según la neerlandesa, nadie podría desmontar uno de sus sistemas. Salvo, claro está, que China haya contratado a exempleados de ASML o les haya espiado, lo cual no es descartable porque ha ocurrido en el pasado.
La compañía ha preparado un documento, Sin indicios de ningún sistema UVE de ASML en China, para uso interno y los funcionarios de Washington, en el que contabiliza las 314 máquinas UVE operativas que hay en el mundo y las 26 jubiladas, ninguna en el país. Además asegura que todas tienen conexión permanente con ASML, y si alguna se desconectara lo sabría. Lo cual en los tiempos que corren tampoco es que sea una garantía porque todo sistema es jaqueable.