La semana pasada, Trump y líderes tecnológicos estadounidenses hicieron una visita oficial a China. Todo fueron buenas palabras, alguna tirantez de vez en cuando por el tema de Irán, pero los chinos son siempre supercorteses con los visitantes. Pero lo cortés no quita lo valiente, así que durante esa visita oficial el funcionariado chino añadió la RTX 5090D v2 a la lista de tarjetas gráficas prohibidas en el país. Es una versión específica para China, sujeta a aranceles que van a parar a las arcas del Gobierno estadounidense, que es precisamente lo que no quiere China: financiar el despropósito económico de EE. UU. de las últimas dos décadas y que está a punto de estallarles en la cara.
Uno de los invitados oficiales fue Jen-Hsun Huang, director ejecutivo de NVIDIA, que tuvo buenas palabras hacia China, con la clara intención de volver a vender directamente sus aceleradoras. Pero esas buenas palabras no surtieron efecto, así que Huang se fue de la visita oficial con una buena bofetada propinada por China. Todo sea dicho, Huang ha estado durante los últimos años diciendo que respetaba la prohibición de venta de aceleradoras a China a la vez que buscada formas de saltárselas. No será que Huang no haya sido un buen aliado chino, pese a haber nacido en la región china de Taiwán.
Esta prohibición se une a la que China ejerce sobre otras aceleradoras como la H20 o H200, para que el Gobierno estadounidense no se lleve un 25 % de aranceles. China también está protegiendo la inversión de decenas de miles de millones que ha hecho en I+D y producción de maquinaria litográfica, diseño de chips, e infinidad de otras cosas relacionadas con semiconductores. Que hay que tener en cuenta que, por costes, no es lo mismo invertir 50 000 M$ en China que hacerlo en EUA: se hace muchísimo más con ello en China.
Vía: Ars Technica.