Si las alfombrillas son un producto complicado que no suelen ser necesarias hoy en día, las que están hechas de cristal son un producto aún más complicado. Pero sus ventajas de mínima fricción y que no se desgastan hacen que gran parte de los pros de FPS las busquen. No es que sea un sector muy variado, pero la Atlas Pro de Razer aporta una novedad: su mínimo grosor de 1.9 mm.
Desembalado y uso

La Atlas Pro llega en una caja de buen tamaño, y hay que tener cierto cuidado en su transporte debido a que es cristal. En la portada pone su tamaño y composición, y en la parte trasera abunda en generalidades de las alfombrillas de cristal. Es un producto simple, así que tampoco hay mucho que decir a nivel técnico.
Al abrir la caja se ve la alfombrilla bien dispuesta, con topes de espuma para fijarla en su sitio. Debajo de ella está el manual de usuario y unas pegatinas del logo de Razer. No hay nada más. Su competencia directa suele aportar algún paño de limpieza o algún tipo de estuche de transporte, pero Razer en este caso va a lo básico.
Esta alfombrilla mide 400 mm × 500 mm, por lo que puede entrar un teclado compacto sobre ella, y quedará suficiente espacio para los pequeños movimientos que se necesitan con el ratón. Por el tipo de alfombrilla que es, se precisa de controlar mucho más los movimientos ya que la fricción es muy baja y se tarda un tiempo en acostumbrarse a ello. Hay que controlar más el ratón para conseguir una alta precisión, por lo que las de cristal suelen ser más apropiadas para unos tipos de juegos que para otros.
La superficie es muy lisa y suave, pero siendo de cristal, en las mañanas te la puedes encontrar más fría y eso también requerirá un rato para que se vaya atemperando un poco. La superficie es bastante rígida y resistente a pesar de su escaso grosor, y tampoco se ensuciará fácilmente. Tiene una dureza 9H por lo que debería de aguantar los rayones de cualquier material habitual en una casa, desde llaves hasta monedas pasando por incluso tenedores o cuchillos que se dejen cerca. A pesar de esto, un golpe fuerte puede romper la alfombrilla, por lo que hay que tener un mínimo de cuidado cuando se deje algo cerca de ella.

La parte inferior es de goma antideslizante, con un patrón hexagonal que cumple a la perfección su función. El grosor de la alfombrilla es de solo 1.9 mm, que corresponden 1.1 mm al cristal templado y 0.8 mm a la goma antideslizante. En la práctica se elimina el efecto escalón que tienen las almohadillas y que puede ser incómodo, que es también por lo que es una alfombrilla grande. Se evita que, se mueva como se mueva la mano, se noten los bordes.
Pero creo que, teniendo en cuenta el mayor control y escaso movimiento que se va a hacer con el ratón para mantener una alta precisión, no hace mucha falta que sean tan grandes. con que tuviera diez centímetros menos de alto y ancho me parecería más correcta para un escritorio real. Echo en falta un estuche para guardarla, porque al final tampoco la veo como una alfombrilla a tener todo el rato al lado del teclado, salvo que sea un PC que solo se use para jugar. Me ha tocado apartarla cuando no jugaba, ya que jugar es lo que hago menos cuando estoy delante del ordenador.
Conclusión

Uno de los problemas para usar una alfombrilla suele ser el grosor que tienen, ya que pueden alcanzar los cuatro o cinco milímetros, y eso significa que se note algo raro al usarlas con un ratón. En el caso de la Atlas Pro, su principal ventaja son esos apenas 1.9 mm de grosor que tiene ya que parece como si casi no hubiera alfombrilla. Eso es lo mejor que tiene.
Además, la superficie de cristal templado da una sensación extraordinaria al tacto. Se nota totalmente lisa, muy agradable, aunque tendrá un toque frío en invierno, sobre todo al levantarse, lo cual puede incomodar durante un rato. También es un tipo de alfombrilla a la que se tarda un poco en acostumbrarse, y en la que se puede notar más fácilmente la suciedad que pueda caer sobre ella. Pero no se desgasta, así que con el paso del tiempo no se quedan zonas de deslizamiento desigual.
Así que es una gran alfombrilla… aunque su precio de 140 euros sea extraordinariamente alto para una alfombrilla. Su competencia directa tiene un precio similar por un tamaño igual —la Skypad 3.0, que a la postre tiene el doble de grosor que esta de Razer, y otras de marcas chinas que están en los 3.5-4 mm—, por lo que el precio no es algo que se pueda usar en contra de la Atlas Pro. Habría estado bien un kit de limpieza, pero el producto está bien de precio al eliminar aún más la sensación de escalón.
El tamaño podría ser un problema. Para ser preciso al usarla con ratones como el Viper v4 Pro, hay que hacer movimiento muy cortos, por lo que en la práctica una alfombrilla de la mitad del tamaño o menos aportaría la misma utilidad. Pero sea como sea, eso cae en cuestión de gustos, y probablemente Razer lance versiones más pequeñas. La cuestión es que al final es una alfombrilla de cristal templado que nada tiene que envidiar a su competencia, y sí que aporta una diferencia importante como es que tiene casi la mitad de grosor.
Puntuación
9.5
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