Una de las operaciones más estúpidas que ha hecho en la última década la gigante Microsoft fue la de comprar a Nokia su división de telefonía. En aquel momento se dedicaba a producir teléfonos con Windows Phone, y prácticamente era el único aliado relevante que tenía. En una operación a finales de 2013 valorada en 5400 millones de dólares, el por aquel entonces director general de Microsoft, Steve Ballmer, dio paso poco después a principios de 2014 a Satya Nadella para que tomara el timón de la compañía.

Lejos de seguir desarrollando el producto y tras sacar buenos teléfonos de gama media, algunos bastante mejores que los que había por entonces en Android, Nadella optó por dinamitar todo el desarrollo de teléfonos con Windows 10 Mobile en torno a principios de 2016, y en ese año se hizo evidente que ya no llegarían más teléfonos Lumia. Pero por ahora seguía distribuyendo actualizaciones para Windows 10 Mobile, pero eso va a terminar en diciembre de este año.

Ahora mismo se limitaban a actualizaciones de seguridad. La última compilación distribuida de Windows 10 Mobile fue la 1709 de octubre de 2017, y esta termina su vida útil el 10 de diciembre de 2019. Esto también significa que varias de las características de almacenamiento en la nube van a ir dejando de funcionar en los meses siguientes. El respaldo de los ajustes y de algunas aplicaciones seguirán funcionando hasta el 10 de marzo de 2020, y la subida de fotos y recuperación de dispositivos podría seguir funcionando hasta diciembre de 2020.

Con esto, el fin definitivo de Windows 10 Mobile está cada vez más cerca, y Microsoft recomienda a los propietarios de un Lumia que se pasen a un dispositivo iOS o Android. Es una pena lo poco que ha aprovechado Microsoft esa inversión de 5400 millones de dólares, si bien la compra de las patentes de Nokia le habrán servido para licenciarlas y mantener sus importantes ingresos anuales por esa vía.

De hecho, Microsoft es la empresa que más ingresa por licencias de patentes debido a todas las que tiene desarrolladas en sus más de cuarenta años de existencia relacionadas con sistemas informáticos. En unos de esos pronósticos que no han llegado a cumplirse, incluso se aseguró que para 2017 se fabricarían 1500 millones de teléfonos inteligentes al año y que Microsoft ingresaría sobre los 8800 millones de dólares en concepto de patentes.

Probablemente Satya Nadella se sienta mucho más cómodo ingresando dinero por no hacer nada, pero no habría estado de más haberle dado un mejor trato a la línea de teléfonos Lumia.

Vía: The Verge.