Algunos de los componentes de un PC están subiendo continuamente de precio o no están disponibles. Entre los primeros se encuentra la RAM y los SSD, y en el segundo las tarjetas gráficas. Eso lleva a que los ensambladores de equipos tengan que venderlos más caros, lo cual afecta también a los portátiles —y vaya precios que tienen ahora mismo los que llevan una mera GTX 1060—.

Según los estudios de Gartner e IDC, después de varios trimestres de recuperación de ventas, o al menos no de bajadas notables, el sector ha visto un descenso de entre el 3.3 y el 4.3 % de sus ventas con respecto al mismo periodo de 2016. Puesto que las mayores subidas de precio de las SSD, la RAM y las tarjetas gráficas tuvo lugar ya comenzado el segundo trimestre, la caída podría ser superior en el tercer trimestre del año.

La situación va a tardar todavía meses en estabilizarse, con las tarjetas gráficas volviendo a estar disponibles dentro de tres meses salvo que el sector de la criptominería pinche por el camino. El de la memoria RAM ha tenido ciertos percances con la LPDDR4 —memoria sobre todo para portátiles—, y el único que parece que puede empezar a bajar dentro de poco es el de los SSD.

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Vía: EnGadget.