Hace algo más de tres años el mundo de los videojuegos andaba revolucionado, algo que ya dejé caer en su momento, debido a la llegada de un universo completamente nuevo por parte de la todopoderosa Blizzard. Y la verdad es que el juego anunciado, Overwatch, merecía tanto revuelo ya que por un motivo u otro esta nueva franquicia (con su segunda parte anunciada ya se puede llamar así) se hizo un hueco en los discos y estanterías de los jugadores, y lo que es más importante hoy en día, en el panorama de los deportes electrónicos donde tiene una presencia importante y constante gracias a su Overwatch League.

Esta popularidad, sumada a la apertura a consolas que está teniendo Blizzard y que ya lleva tiempo demostrando con el portado de sus sagas a las de salón, hacía que la llegada de Overwatch a la consola de moda fuera inevitable.

Overwatch, tal cual, pero en modo portátil

Como era de esperar, y como ha sucedido en otras ocasiones. Overwatch para Switch llega algo tarde pero con todo el contenido que se había lanzado hasta la fecha, poniéndose a la par con sus otras versiones. Todos los héroes, modos de juego, mapas, sistema de cajas de botín, aspectos para los héroes y eventos estarán disponibles en esta versión a la vez que en PC y demás. A pesar de ello os adelanto que al menos por ahora no tendrá juego cruzado con otras plataformas, así que dependerá de la comunidad de Switch alimentar de jugadores a las partidas.

Para compensar este retraso, Blizzard se ha sacado de la manga este subtítulo de Legendary Edition con el que entregará a los jugadores algunos aspectos exclusivos, cajas doradas con las que desbloquear algunos nuevos, y tres meses de suscripción a Nintendo Online. Porque sí amigos, evidentemente en un juego de Blizzard en línea la conexión con los servidores será necesaria en cada momento, aunque se juegue contra la máquina, algo que por otro lado no me parece tanto drama si se conoce el juego y se quiere disfrutar de él. Es un juego centrado totalmente en jugar contra otros jugadores a través de internet, aunque es algo que va en contra de la naturaleza portátil del juego. Supongo que aquí la opción de crear un punto Wi-Fi de los teléfonos es nuestra mejor amiga.

Eso sí, algo tan importante como mantener una comunicación con tu equipo será muy sencillo en este juego, tan solo tendrás que conectar tus auriculares con micrófono a la Switch y ya está, así de fácil (aprende Splatoon 2), pudiendo por supuesto silenciar a otros jugadores y todas las opciones relacionadas con el chat de voz posibles en su versión de PC.

Por cierto, para los que llevamos jugando tiempo en otras plataformas, no hay forma de trasladar los progresos así que habrá que empezar desde el nivel 1.

Adaptado para jugar en todas partes

overwatch_switch_2.png

Cuando un juego perteneciente a otra consola hace su llegada a Switch rápidamente todos los medios corren a hacer una comparativa gráfica de ambas versiones. Así que sin paños calientes voy a decirlo: Overwatch en Switch, se ve peor que en las otras consolas.

¿A alguien le pilla de sorpresa? Quizás un poco porque ha habido grandes conversiones, pero seré sincero: el coste de la portabilidad son unas características menores, por lo que el juego estará limitado a una tasa de 30 fotogramas tanto en modo portátil como en modo sobremesa. Este quizás sea el mayor castigo gráfico que ha recibido esta versión, ya que en sus hermanas mayores la tasa sube hasta los 60 fotogramas por segundo, y como jugador habitual en PC es lo que más he notado a la hora de cambiar. Sin embargo, los 30 f/s es una cifra bastante habitual en consolas y aquellos que estén acostumbrados no lo notarán tanto. Eso sí, la fluidez del título es constante a pesar de efectos, explosiones y elementos en pantalla.

Respecto a las resoluciones, estas se quedan en 720p en modo portátil, y 900p en modo sobremesa, dos cifras que nos resultan muy familiares a los jugadores de Switch. Y en lo que respecta a la calidad gráfica, esta también se resiente en esta versión. Los detalles de escenarios y personajes se han reducido notablemente, y se han eliminado elementos en el mapa para aligerar la carga. Se podría decir que se trata de la versión para PC con los gráficos en mínimo. Este es un punto que cada uno deberá de valorar lo que le afecta, personalmente a mí no me ha impedido disfrutar del juego una vez acostumbrado a los 30 f/s.

En el apartado sonoro no se ha recortado nada, y mantiene el nivel de sus hermanos incluido el sonido en estéreo. Por último me gustaría destacar el doblaje que tiene el juego, el cual por cierto viene por defecto en inglés y que se puede cambiar a castellano descargando un lote de voces desde la eShop. Tanto en inglés como en castellano, las voces y sus actores han conseguido identidad propia dentro del mundillo de Overwatch, y lo único que podría destacar negativamente quizás sea la ausencia de algunos acentos en su versión en castellano, por lo que siempre juego con las voces en inglés.

Por cierto, que el siguiente vídeo que incluyo tampoco os eche para atrás, ya que se trata de una comparativa del juego en Switch con su versión en PC con las características gráficas al máximo. No se trata de una lucha muy justa, aunque sirve para hacerse una idea del nivel de detalle en su versión para Switch.

Aprovechando las ventajas de la Switch

No es el primer juego de Blizzard en aterrizar en la consola de Nintendo, ya que ese honor lo tiene Diablo III, entrega que tuve el placer de analizar en su momento y reconocí el gran trabajo que se hizo, tanto gráficamente como a nivel de jugabilidad en su conversión a Switch. En el caso de Diablo III, la simplificación que sufrió la saga en su tercera entrega facilitó enormemente su llegada a las consolas, muy criticada por otra parte. La traducción de las teclas a los botones de un mando se logró de forma muy correcta e incluso se añadió alguna más como fue el gesto de esquivar.

¿Y en Overwatch? Antes de abrir este melón me gustaría aclarar una cosa: soy un firme defensor de que los juegos de disparos en primera persona hay que jugarlos con teclado y ratón. A pesar de que ha habido grandes avances para este género en consolas, sobre todo impulsado por sagas como Call o Duty o Battlefield, en un cara a cara un mando nunca tendrá la velocidad de reacción que se obtiene con un ratón por mucha ayuda al apuntado con la que cuenten.

overwatch_switch_1.png

Una vez dicho esto, tengo que admitir que mi experiencia de juego ha sido terrible. No tengo nada de práctica en este tipo de juegos con una consola, así que mis movimientos eran lentos y torpes, algo bastante contraproducente en un juego de estas características. Pero aquí viene Switch a mi rescate: los mandos con reconocimiento de movimiento.

Desde Wii descubrí que para mí jugar a estos juegos apuntado a la pantalla y moviendo el mando para mover la cámara y apuntar, es un gran alivio de jugabilidad y mejora notablemente mi eficiencia en las partidas. ¿Podría aprender a jugar moviendo el joystick? Claro, pero esto es un atajo que me lleva al mismo fin y que funciona a las mil maravillas. Para mí sin duda es una de las mejores características de esta versión de Switch, y que es totalmente opcional para aquellos que sí son diestros usando los joysticks. La única pega que le veo es que realmente solo se puede aprovechar esta característica cuando los Joy Con están desacoplados (o con el mando Pro), porque de otra forma supone estar moviendo constantemente la consola y puede ser bastante incómodo.

Un gran juego, en una pequeña pantalla

Como cabría esperar, Overwatch para Switch es una conversión a la altura de la consola y del título al que representa. No se puede ocultar debajo de la alfombra el recorte gráfico que ha sufrido porque es demasiado evidente, pero en mi opinión no es algo que lastre a la hora de disfrutarlo y solamente se notará en pocos momentos ociosos en las partidas y que puedas dedicar a fijarte en los detalles.

En todos los demás momentos, el juego te entrega la misma acción que en sus otras versiones, sin escatimar en cualquier otro aspecto del juego, como menos personajes o modos de juego, lo cual sí hubiera reducido su calidad. Esto, sumado al extra que entrega cualquier juego en Switch de poder jugarlo donde sea (donde sea que se pueda conectar la consola a internet), hace que los más fanáticos del juego tengan aquí un motivo para hacerse con él. Eso y su precio reducido, claro.

Quizás sí echo de menos la posibilidad de jugar mediante juego cruzado contra sus hermanas de consola, aunque esto ya no sea culpa de Blizzard sino de las propias compañías.

Y por cierto, mientras escribo esto estoy viendo el tráiler del nuevo Overwatch 2, del cual aún no se conocen muchos detalles, pero según apunta puede que funcione más como una expansión de contenido que como un juego en sí mismo, y en su web oficial aparece listado para Switch, por lo que aquellos que piensen que esta versión llega tarde, puede que se lleven una alegría. Habrá que esperar a que Blizzard revele más detalles. Hasta entonces, nos vemos en la Ruta 66.

Puntuación

8.0

sobre 10

Lo mejor

  • Mismos modos, personajes, sistema de juego
  • La posibilidad de apuntar con el control de movimiento
  • La vida que aún le queda al juego gracias a Overwatch 2

Lo peor

  • Conexión permanente
  • El recorte gráfico y los 30 FPS