Cuando empecé a escuchar los rumores de un posible Diablo III para la Switch de Nintendo, lo primero que me vino a la cabeza fue que aquello nunca iba a pasar, y era una pena porque en aquel momento me imaginé como sería jugar a Diablo en la consola de Nintendo y me pareció maravilloso. Uno de los mejores juegos de Blizzard junto a la portabilidad que ofrecía la Switch, me pareció un caballo ganador instantáneo; pero sabía que aquello nunca iba a suceder, porque la relación de Blizzard con las consolas, y sobre todo con Nintendo, no era de las mejores (aunque ahí estaban Diablo III y Overwatch para consolas).

Un Diablo con todas las de la ley

Y aquí estoy hoy, escribiendo un análisis de Diablo III para la Switch. He de confesar que esta es la tercera vez que juego a este título. La primera fue en PC, y la segunda en PlayStation 4. Cuando un amigo se compró el juego para la consola de Sony y me propuso jugar juntos la historia, sentí mucha curiosidad acerca de cómo había hecho Blizzard para implementar el sistema Diablo, un juego tradicionalmente para ordenadores, a las consolas. Hay muchos géneros y juegos que han abandonado pocas veces el PC debido a la complejidad de sus controles, y cuando lo han hecho el resultado ha sido bastante insatisfactorio.

Así que me enfrenté a Diablo con más miedo que alegría, y he de decir que salí muy contento de esa sesión de juego en consolas. Blizzard había sabido mapear todas las teclas que requería el juego de una forma muy correcta al mando de PS4, y en ningún momento eché de menos el teclado y el ratón. Es más, durante unos instantes pensé que estaba más cómodo con el mando (y me sentí sucio por ello).

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¿Y por qué os hablo de la versión de PlayStation 4 en el análisis de Switch? Pues porque si algo funciona no lo cambies, y Blizzard acertó en su momento con el control en mandos y lo ha replicado en esta versión. Todas las habilidades de los personajes están perfectamente mapeadas a los botones de la consola, aunque sí que es verdad que en alguna configuración de mando que ofrece Switch, como la de jugar usando solo un Joy Con, hay que hacer alguna configuración extraña para acciones muy especificas (nunca para una acción de uso habitual), no se echará de menos en ningún momento teclado y ratón cuando te hayas hecho con los controles. Incluso se añade la posibilidad de esquivar con el joystick derecho que es algo que he echado de menos cuando he vuelto a la versión de PC.

Un Diablo igual de feroz juegues como juegues

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Y es que esta versión de Diablo es un Diablo por derecho propio, sin nada que envidiar a sus versiones de PC o consolas. Más bien al revés, porque es en la versatilidad portátil de Nintendo Switch donde el juego gana enteros, comenzando por el hecho de poder jugarlo donde sea. Sé que es algo que se repite en cada análisis de cada juego de Switch, pero es algo que sigo amando y me sigue sorprendiendo de esta consola.

En este modo la resolución es la ya habitual de 720p, pero es suficiente para poder ofrecer la experiencia visual de Diablo completa y fiel, aunque no hubiera echado de menos que Blizzard hubiera subido un par de puntos el tamaño de la letra de descripciones y diálogos ya que se ve demasiado pequeño para mi gusto. El mismo problema sucede en el modo TV, donde la resolución sube a los 960p pero se siguen viendo los textos muy pequeños.

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Salvando esto, y como ya he dicho, en el tema visual el juego cumple perfectamente. Aunque sí que es verdad que no se trata de uno de los más exigentes gráficamente, tiene el mismo nivel que en las otras versiones, y los bombardeos de magias y enemigos en pantalla no hace que la tasa de imágenes varíe de los 60 fotogramas por segundo.

Respecto a la jugabilidad, he decidido pasar de puntillas sobre ella porque se trata de un juego que se puso a la venta hace seis años, y casi se podría decir que tiene un género con su nombre y seguro que muchos lo habréis jugado ya en otras plataformas. Solo quiero decir que en este aspecto como en los demás, no hay nada que en otras versiones no haya y está actualizado a su última versión y tiene todas las mejoras incorporadas, es más, se añaden aspectos como la posibilidad de jugar al modo aventura desde el inicio (Blizzard pensando en los veteranos que lo rejuegan), o la compatibilidad con un amiibo especial que dará acceso a la preciada cámara del tesoro. Además está versión cuenta con la expansión Reaper of Souls y la clase nigromante, de pago en las otras versiones, y se añade contenido estético específico de Nintendo relacionado con The Legend of Zelda.

La invasión al infierno, mejor acompañado

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Donde esta versión del juego destaca sobre las demás es en las posibilidades multijugador. Como en todas será posible jugar a través de Internet con amigos en todos los modos, y como en consolas, en modo local en la misma pantalla con dos mandos. Pero la versatilidad de Nintendo Switch permite que por ejemplo, dos jugadores jueguen en la misma pantalla cada uno con un Joy Con de los dos que trae la consola, que no es el modo de control más cómodo del mundo pero en cualquier momento puedes decirle a alguien que se una a tu partida sentado a tu lado en el sofá. Y por supuesto también en este modo se acepta el mando clásico y los dos Joy Con unidos, así hasta cuatro jugadores en la misma consola.

Y a esto hay que sumarle la posibilidad de la comunicación inalámbrica local entre consolas, lo que permitirá que hasta cuatro consolas se conecten en red local para jugar cada una con su personaje, o que cuatro personas jueguen en dos consolas con cuatro Joy Con y otras combinaciones, incluso mezclando los modos portátil y TV. Si habéis jugado a Diablo no sé cómo lo habréis hecho, pero para mi el juego gana en enteros cuando lo juegas acompañado, por lo que considero que la versatilidad de Switch en el campo multijugador hace que esta versión sume muchos puntos.

Un Diablo por encima de la media

Voy a hacer un resumen: mismos gráficos y jugabilidad, más contenido de base (aunque también más caro), controles totalmente adaptados, algún extra estético y jugable, posibilidades multijugador muy variadas, etc. Igual alguno me tacha de fanático nintendero, pero creo que esta versión es la mejor forma a la que se puede jugar a Diablo hoy día, porque se trata del mismo Diablo que se puede jugar en el resto de versiones pero con muchas más cosas gracias a la versatilidad de la Switch. ¿Cosas en las que quizás quede por debajo respecto a otras versiones? Si que es verdad que no llega a las resoluciones que el resto, y respecto al PC, el ratón siempre es mucho más cómodo a la hora de moverse por los menús o seleccionar objetos, pero me parecen detalles ínfimos en comparación con todo lo que se gana a cambio.

Hace unos meses jamás pensaría que este juego fuera posible en Switch, y a día de hoy no solo lo estoy analizando, si no que además me ha enamorado como cuando jugué a Diablo III por primera vez. No sé si Nintendo ha mediado para que este juego sucediera en Switch o ha sido idea exclusiva de Blizzard, pero al catálogo de la consola le viene como agua de mayo un juego de este estilo y género, y yo estoy deseando que triunfe para que más compañías se atrevan a llevar sus juegos de gran presupuesto a la Switch.

Puntuación

9.0

sobre 10

Lo mejor

  • El mismo juego, pero portable
  • Las posibilidades multijugador
  • Los añadidos de la casa Nintendo

Lo peor

  • El tamaño de los textos