La necesidad de Arm de expandir negocio ha pasado por el diseño y producción de un procesador para centros de datos. Era un rumor bien conocido y que viene de hace años pero que con la locura por la inteligencia artificial se ha hecho realidad. La compañía acostumbraba a diseñar y producir cierta cantidad limitada de chips para probar simplemente sus arquitecturas, o partes de ellas ya que van generalmente ligadas a ciertos procesos litográficos, pero ahora ha ido al diseño de chips producidos por TSMC a 3 nm.

AGI es una serie, compuesta por modelos que tendrán hasta 136 núcleos Neoverse V3, con 2 MB de caché de nivel dos por núcleos, y con una frecuencia de hasta 3.7 GHz. Está diseñado para minimizar la latencia con la memoria, quedándose en los 100 ns. Tiene un ancho de banda de 6 GB/s por núcleo, utilizan DDR5-8800 en doce canales, pudiendo gestionar hasta 6 TB de RAM, tiene 96 canales PCIe 6.0, y es compatible CXL 3.0. Su TDP es de 300 W. Los procesadores son los AGI 136C, AGI 128C y AGI 64C.

Puesto que es para centros de datos y se venden en servidores premontados de altura 1U, incluyen refrigeración avanzada con cinco ventiladores de rotor dual. Las placas base llevarán dos de estos procesadores, y cada bastidor puede incluir treinta de estos servidores para un total de 8160 núcleos por bastidor. Al menos en su versión de 36 kW refrigerada por aire, porque habrá una versión de 200 kW con refrigeración líquida, de mayor anchura (1.1 m), y con 45 646 núcleos en total.

Obviamente Arm los sitúa como ideales para agentes de IA, que es donde está el dinero hoy en día. La IA sin más es tan de 2023. El ecosistema va a ser amplio, con decenas de compañías como AWS, Google o Microsoft apoyando el lanzamiento de AGI. Que «AGI» es inteligencia general artificial en inglés, que es una forma de llamar a la inteligencia que tenemos los humanos, y que es lo que quiere desarrollar el sector lo antes posible.

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