Intel ha anunciado sus resultados del tercer trimestre del año, y no trae grandes sorpresas aunque la compañía se ha visto afectada por la covid-19 y parón en seco de compras en el sector profesional y en el de centros de datos. Pero una de las noticias que ha dejado a los accionistas es que ya ha empezado a enviar a sus clientes la tarjeta gráfica dedicada DG-1, más conocida con el nombre comercial de Iris Xe MAX.

Esta tarjeta gráfica va a llegar en portátiles que tengan un Tiger Lake como el Swift 3X de Acer. Intel todavía no la ha presentado oficialmente en sociedad, por lo que no se sabe exactamente qué potencia tendrá, cuanta memoria de vídeo o cuánto consumirá, y son detalles que tampoco puede dejar para dentro de mucho ya que esos portátiles empezarán a llegar al mercado a finales de noviembre o principios de diciembre.

La Iris Xe MAX es una tarjeta gráfica dedicada a combinar en ultraportátiles, con la ventaja de contar con memoria GDDR6 bastante más rápida y velocidades del chip muy superiores a los 1.25 GHz que tienen la Xe integradas en los Tiger Lake. Probablemente se sitúe en al menos 4 GB de VRAM y 1.6 GHz de frecuencia turbo según los rumores.

La compañía también ha indicado que ya tiene en sus laboratorios el primer modelo de DG2, que es el nombre en clave de la tarjeta gráfica basada en el chip de subarquitectura Xe-HPG orientada a jugones. La unidad gráfica está producida externamente, lo más probable es por TSMC a 7 nm, y llevará al sector generalista un nuevo competidor con un chip que aportará una arquitectura optimizada para juegos y compatible con trazado de rayos en tiempo real. Tampoco se sabe gran cosa de este modelo, por lo que Raja Koduri tiene mucho trabajo para las próximas presentaciones —y espero que sonría un poco menos en los vídeos, porque es un poco inquietante verle sonreír todo el tiempo—.

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Vía: AnandTech.