Las compañías de periféricos están poniendo el punto de mira en esta segunda mitad de 2020 en los periféricos inalámbricos. Son los más buscados actualmente, pero el catálogo de las compañías han adolecido de no prestarles la debida atención, pero Razer está haciendo los deberes. En cuanto a los ratones, después de un excelente Naga Pro llega una versión inalámbrica del DeathAdder v2. Puesto que Razer está usando la denominación «Pro» para estos periféricos inalámbricos, el modelo se llama DeathAdder v2 Pro.

Os avanzo que no es un cambio radical del DeathAdder v2, y de hecho es prácticamente igual. Podría remitiros al análisis de este que hice hice a principios del año, pero hay bastantes detalles importantes a destacar en esta nueva generación de periféricos inalámbricos de Razer. En muchas ocasiones tras analizar un periférico, de la compañía que fuera, he terminado diciendo «está muy bien, pero sería perfecto si fuera inalámbrico» —y es como terminé el análisis del DeathAdder v2—. Dicho y hecho.

Desembalado

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Razer ha optado en esta ocasión por una presentación del DeathAdder v2 Pro en caja de cartón reciclado que parece más una pieza de papiroflexia que una caja en sí. Es una pequeña apuesta por reducir el uso de plásticos en sus productos, y por ello solo usa una pequeña tira de plástico para precintar la caja, la cual se puede echar fácilmente a reciclar al doblarse sin demasiados problemas. La caja en la que se incluye el ratón en sí está hecha de cartón reciclado, lo cual me parece bastante positivo en los tiempos que corren. No elimina totalmente el uso de plásticos, pero es un buen punto de partida.

La caja externa, que ahora más bien es una sobrecubierta, está impresa en negro y verde con la información básica del producto. La caja en sí es de color marrón con el logo de Razer incluye en su interior el ratón en sí introducido en una bolsa de fieltro con cuerda de cierre para facilitar su transporte, que quizás es algo que se puede echar en falta del Naga Pro. Los ratones inalámbricos son de transporte más sencillo, y la bolsa es un buen extra.

Al levantar el ratón se puede ver la habitual nota de agradecimiento por la compra del cofundador y director ejecutivo de la compañía, empaquetado con una cinta de plástico —prescindible— con el manual de instrucciones y unas pegatinas. En la parte superior se sitúan el cable de alimentación y uso normal, que es un micro-USB a USB tipo A. Se echa en falta que Razer hubiera cambiado el conector micro-USB a un USB tipo C por aquello de reducir los residuos electrónicos. La apuesta cien por cien ecológica de Razer llevará su tiempo en completarse.

El conector micro-USB tiene una forma para encajar en el ratón y que se quede fijo, pero tiene el inconveniente de que no todos los micro-USB pueden usarse con este ratón, lo cual me vuelve a llevar a los residuos electrónicos. Al elegir el micro-USB, más inestable que el USB tipo C, me parece normal que haya optado por una forma que encaje y se asegure que no se desconectará en mitad de una partida, y de ahí que apremie a Razer a cambiar al USB tipo C en los próximos meses, como ya ha hecho en el BlackWidow v3 Pro.

Características

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El DeathAdder v2 Pro incluye las mejores tecnologías que Razer ha anunciado hasta el momento, en un tamaño estándar (127 mm × 61.7 mm × 42.7 mm) y con un peso ligero como son los 88 g. La carcasa está hecha de plástico negro con buena textura y sensación de tacto, ligeramente refinado respecto a modelos de años pasados. Es de una altura suficiente para facilitar un agarre con la palma, siendo también bueno para uno tipo garra, y no tanto con las yemas. Los laterales disponen de goma para mejorar el agarre, y en general es de cuidado diseño, bonito y sencillo. Solo tiene iluminación RGB en el logo del reposapalma.

El ratón dispone de dos botones en su parte superior por defecto para regular la sensibilidad, dos más en el lateral izquierdo para avanzar y retroceder por defecto y el clic de la rueda. Es claramente un ratón para juegos de tiros, pero como la mayoría de gente juega con ratones similares con un máximo de dos botones extra en el lateral, es perfectamente válido para cualquier género.

En la parte inferior del ratón se puede ver el sensor óptico desarrollado por Razer denominado Focus+. Tiene una sensibilidad de 20 000 PPP, una velocidad de 650 PPS y una aceleración de 50 G. Son parámetros básicos de alto nivel, y su funcionamiento en el día a día es perfecto. Se puede ajustar perfectamente a través de Synapse 3.0.

DeathAdder v2 Pro de Razer
Dimensiones127 mm × 61.7 mm × 42.7 mm
Peso88 g
ConexiónCable de 1.8 m
SensorFocus+ de Razer
Sensibilidad20 000 PPP (píxeles por pulgada)
Velocidad>650 PPS (pulgadas por segundo)
Aceleración50 G
Muestreo1000 Hz
Botonesdos principales, clic rueda,dos en la parte superior, dos en el lateral izquierdo
Extrasiluminación RGB
Manopara diestros
PVPR149.99 euros

El adaptador USB en la banda de 2.4 GHz se guarda en esta parte inferior, quedándose encajado en una abertura con su propia tapa de plástico. Se pueden ver también los dos contactos para recargarlo en la base de recarga que se vende por separado, la cual aporta comodidad en el día a día y es una pena que no se incluya con el ratón.

En su lugar se proporciona un adaptador para el cable de recarga y uso cableado en el que poner el adaptador inalámbrico para que actúe de prolongador, pero habrá que estar poniéndolo y quitándolo para cargar el ratón. Aun así, la batería interna permita el uso del DeathAdder v2 Pro durante 70 horas. Si se es disciplinado y se deja cargando cada dos o tres días no hay muchos problemas con la autonomía. Es muy raro que vaya a dejar a alguien tirado salvo por despistes —que soy al primero que le ocurren—.

Hay un botón en la parte inferior para rotar entre los perfiles guardados en la memoria interna del ratón —hasta cinco—, y un interruptor con tres posiciones: encendido, uso Bluetooth y uso con adaptador USB en los 2.4 GHz.

Programa de configuración

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El programa de configuración de Razer, el Synapse 3.0, sigue siendo el mejor que hay en el mercado en cuanto a características y extras, aunque últimamente tiene a otras compañías pisándole los talones como Logitech o Corsair. Desde este programa se puede configurar todos los aspectos del DeathAdder v2 Pro, desde los primarios como los botones o su (escasa) iluminación RGB, pasando por la sensibilidad del ratón que puede configurarse en hasta cinco etapas de sensibilidad distintas.

Hay opciones de temporizador para entrar en reposo y ahorrar batería, así como para determinar cuándo el ratón indicará que tiene la batería baja. Durante la carga, si se tiene en la base que no se vende con el ratón y cuesta unos 30 euros, el logo del reposapalmas indicará el nivel al que está la batería con un código de color, desde rojo intermitente si está agotada, hasta verde intermitente si es alta o verde estático si está completada. Toda la iluminación se puede configurar desde un editor especial que además permite sincronizarla entre varios periféricos de Razer o compatible con Chroma.

Un ratón perfecto... o casi

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Cuando hice el análisis del DeathAdder v2 lo cerré diciendo «la única forma de mejorar este DeathAdder v2, siendo un ratón excelente, sería pasarle por el tratamiento inalámbrico, con lo que para mí ya sería perfecto». Y eso es lo que ha hecho Razer, y de una forma que cumple y con creces lo que me esperaba del modelo inalámbrico. La inclusión de Bluetooth y un adaptador USB inalámbrico es un gran añadido a los periféricos de la compañía, aunque su precio suba notablemente.

La fluidez de movimiento del DeathAdder v2 Pro es excelente gracias a sus almohadillas de teflón; el sensor es magnífico, muy preciso y que se adaptará a cualquier tipo de usuario gracias a su buena capacidad de personalización; los botones principales ópticos dan la sensación de que hay una mejora, pero no se sabría decir muy bien porqué; el peso es perfecto para moverlo rápidamente. Es un ratón que igual no sea perfecto del todo —un PVPR de 150 euros es un precio alto por un ratón—, pero incluso si alguien no se quiere esperar a conseguirlo más barato aporta mucho valor por ese precio. Y para los que no puedan esperar, el DeathAdder v2 por unos 65-70 euros es el mismo ratón y una gran compra en su punto de precio.

No soy un ecofanático, pero me parece oportuno reconocer a las empresas que empiezan a hacer sus deberes para mejorar el medioambiente. Los países del primer mundo no son un gran problema ahora mismo porque somos una pequeña parte de la población mundial, pero lo que podamos hacer para reducir el uso de plásticos, generar energía limpia y en otros terrenos es de agradecer, y hay que reconocerle a Razer el primer paso dado para mejorar los paquetes de sus productos. Ahora tocará dar varios otros para ser una empresa ecológica.

Dicho lo anterior, ahora sí que el DeathAdder v2 Pro es un ratón perfecto. Al menos para mi tipo de agarre, que es más bien con la palma. Uso habitualmente el Viper Ultimate para jugar en el PC secundario que tengo debajo del escritorio y uso mayormente el Trinity con el portátil en modo acoplado con el monitor externo. El Viper Ultimate me resulta un ratón bajo y más para un agarre tipo garra, por lo que es un buen ratón, pero no excelente para mí. El DeathAdder V2 Pro, por su forma para el agarre, sí me parece excelente para mí. Su poco peso (88 g) hace que dé buena sensación de uso. Razer tiene un catálogo diferenciado para diversos tipos de jugadores y agarres —aunque no siempre sea obvio—, y para los jugadores con mi tipo de agarre es un ratón inalámbrico, quizás no perfecto —que no hay ningún producto electrónico perfecto—, pero con muy pocos competidores de nivel.

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Puntuación

9.4

sobre 10

Lo mejor

  • Conectividad versátil.
  • Gran deslizamiento.
  • Funcionamiento perfecto.

Lo peor

  • Es hora de cambiar del micro-USB a un USB tipo C.
  • No incluye la base de recarga.