La próxima semana da comienzo de manera oficial el Consumer Electronics Show, la feria más importante de electrónica del mundo, que se celebrará en Las Vegas del 6 al 9 de enero. Los días previos las compañías enseñarán sus nuevos productos a los medios de comunicación, se realizarán reuniones privadas entre fabricantes, proveedores y distribuidores, y veremos la tendencia general en electrónica para el primer semestre del año.

Sin embargo no parece que vaya a haber grandes revoluciones. Encontraremos en la prensa grandes titulares, pero en muchos casos serán pruebas de concepto o productos a medio terminar que puede que ni lleguen al mercado nunca. El CES es una gran feria para los amantes de la tecnología, que ha tomado mucha importancia en los últimos dos o tres años por que se ha centrado en presentaciones del producto estrella del momento (los teléfonos inteligentes), pero que ha perdido un poco su objetivo de saber las tendencias tecnológicas del año.

Las expectativas que tengo en este espectáculo son bajas. Las compañías van a intentar vendernos sus productos, acaparando los grandes titulares, y siempre al margen de lo que el consumidor realmente va a comprar o necesita. ¿Alguien recuerda lo revolucionarios que iban a ser los televisores 3D? Pues en el CES de hace tres años nos dijeron que era lo que el consumidor necesitaba.

¿Qué nos van a intentar vender las compañías en cada apartado?

Dispositivos móviles

Xperia Z3

Las compañías no van a evolucionar sus teléfonos. Nos van a vender la tecnología que ya conocemos para revendernos los teléfonos del segundo semestre de 2014. Eso implica que llegarán buques insignia con un Snapdragon 810 de 64 bits (el primero anunciado es una versión del Galaxy Note 4), pero sin una fecha concreta de lanzamiento. Nos venderán teléfonos con cámaras de óptica marginalmente mejor que las actuales como una gran revolución, paneles de calidad que se acercan a distancia a la de los actuales Galaxy Note 4 e iPhone 6 como una maravilla.

Ese tipo de mejores tecnologías nos las venderán también como una revolución en la gama media, pero viendo lo que fabricantes como Xiaomi están haciendo, pues que me lo presenten Sony o Samsung seis meses después me inspira cero interés. Tres cuartos de lo mismo con las tabletas. Las mayores "novedades" se harán esperar hasta el Mobile World Congress de Barcelona a finales de febrero, aunque algunos fabricantes aprovecharán para presentar algún terminal interesante.

Pros: tecnologías de hardware de gama alta llegarán a la gama media.

Contras: no se espera ninguna tecnología revolucionaria. Estancamiento en el sector de los teléfonos inteligentes y tabletas.

Dispositivos vestibles

Los dispositivos corporales o vestibles van a contar con una gran presencia en la feria. Relojes inteligentes, correas inteligentes, gafas inteligentes, parches inteligentes, loquesea inteligente. El problema que tienen es que no aportan una utilidad en el día a día, y actualmente sólo proporcionan utilidad a un grupo reducido de usuarios.

Las compañías de productos vestibles de bajo coste van a hacer mucho daño al sector. Es inevitable que ante la irrupción de un sector con expectativas de crecimiento lleguen fabricantes prometiendo productos buenos, bonitos y baratos. El problema reside en que las tres bes nunca se dan en un sector tecnológico que esté dando sus primeros pasos. Puede ser bonito y barato pero no bueno. Bonito y bueno pero no barato. ¿Las tres bes? A mi no me engañan, ya que muchos habéis sufrido esto en los primeros pasos de Android, y de eso hace tan sólo cuatro años, y hasta principios del año pasado no han llegado los teléfonos inteligentes buenos, bonitos y baratos. El Alcatel OneTouch Watch las promete pero sé de antemano que se quedará corto.

Pros: son la base de lo que será dentro de unos años un sector sólido. Interesantes para los amantes de la tecnología. Presentarán mejores dispositivos de actividad física, el mejor caso de uso de los dispositivos vestibles actualmente.

Contras: los dispositivos corporales tienen mucho camino que recorrer en el terreno de la interoperabilidad. Me gustaría usar Android Wear con iOS, y el futuro Apple Watch con Android. Además carecen de una aplicación única que los haga imprescindibles, como bien saben en Google X. En general poco práctico. La duración de batería en estos dispositivos es un gran punto en contra.

Lo peor: personalmente me gustaría que los medios de habla hispana no usaran la palabra inglesa wearables (pronunciada "buerebols") para referirse a ellos por que, bueno, queda muy cool, pero eso degenera en usar smartwatches, smartglasses, smartstraps, smartlenses, etc., y no acabaríamos nunca de usar términos en inglés por quedar "guays", y perderíamos de vista que estamos usando el español y no el inglés para comunicarnos y que hay alternativas perfectamente válidas en nuestro idioma. Estaría muy bien si el 80% de la población hablara inglés (como en los países nórdicos), pero en España no llega ni al 2% los que tienen un nivel B1 de inglés, y escuchar a alguien intentar pronunciar wearables que no sabe inglés es siempre gracioso. Lo siento si he ofendido a alguien, pero hay que darse cuenta de que tecnología y español no son incompatibles.

Electrónica de consumo e ingeniería

Las capacidades "inteligentes" están de moda en los electrodomésticas, y uno de los anuncios más curiosos que se han dado recientemente (aunque sin sorpresas) es que Samsung usará el sistema operativo Tizen en sus televisores de 2015. Por lo demás, las presentaciones de electrónica de consumo y electrodomésticos estará centradas en lo bonito que es tener nuestra nevera conectada a Internet y la presentación de nuevas tecnologías como los paneles de punto cuántico.

Las cámaras digitales tendrán su apartado, y ya anunciaba Kodak que presentará sus primeros teléfonos con Android orientados al apartado fotográfico. Por lo demás no se esperan en el CES grandes novedades en este apartado, por no decir ninguna. Hay ciertos fabricantes que se esperan a las ferias específicas de cada sector para presentar los mejores avances.

Los coches también tendrán su lugar. Las compañías mostrarán sus sistemas con Android Auto y con Apple CarPlay. Pero debido a que utilizan sobre todo el sistema QNX de BlackBerry, podrían aparecer otros competidores, pero como plan de negocios para una empresa no sería recomendable. Diseños para controlar el coche desde nuestros smartphones, incluso desde Internet, será la tónica general. Personalmente no veo dándole el control del coche a algo proclive a bugs, y sin asegurar la fiabilidad al nivel que se exige al software ferroviario o aéreo, es un sector que me inspira poca confianza.

Pros: algunos casos de uso pueden llevar a que sean útiles. Una mejor calidad de sonido o imagen pueden ser la delicia de los más sibaritas en el terreno multimedia.

Contras: las nuevas tecnologías aportan poco a la inmensa mayoría de los usuarios. ¿Para qué queremos tener nuestro frigorífico conectado a Internet? ¿Para que lo hackeen y nos quedemos sin comida fresca? Poca utilidad real para los electrodomésticos "inteligentes". Aumento de precio con respecto a un electrodoméstico o producto electrónico normal sin aportar ninguna utilidad real.

Lo peor: sin un sistema centralizado que gestione todos los dispositivos, ¿las compañías realmente quieren que estemos prestando atención a más aparatos inteligentes en nuestro día a día? Falta una solución real que los haga prácticos en nuestra vida cotidiana, como un configurador automático. Que funcionen sin que tengamos que prestarles atención.

Domótica y el Internet de las cosas

Este apartado y el anterior en realidad están superpuestos, ya que el Internet de las cosas es conectar a Internet todos los dispositivos cotidianos, desde planchas hasta el reloj de la pared, pasando por luces, TPVs, escáneres, o lectores de paquetes en un almacén. También está interrelacionado con la domótica, que es la automatización de los elementos de una vivienda, desde las persianas hasta el frigorífico.

Hay diversas plataformas actualmente que quieren fomentar el Internet de las cosas, como por ejemplo la de Intel IoT Platform. Las compañías tendrán que decidir presentar diversos dispositivos bajo una de estas grandes plataformas, y habrá otras que intenten impulsar las suyas propias.

Pros: como siempre, ciertos casos de uso pueden resultar interesantes, como el Internet de las cosas en la telemedicina.

Contras: poca utilidad real para los usuarios menos tecnófilos. Soluciones costosas. El uso en sectores clave y útiles, como la telemedicina, no son aptos para un despliegue rápido debido a los problemas de privacidad que se plantean, y falta de interoperabilidad entre distintos países.

Lo peor: exactamente lo mismo que en la electrónica de consumo.

Realidad Virtual

Samsung Gear VR

El ocio también tendrá un importante lugar en la feria, de la mano de la realidad virtual. Hay diversas compañías que están desarrollando sistemas para unir teléfonos inteligentes y realidad virtual, como las gafas Gear VR de Samsung que están a la venta por 200 dólares. Pero la opción comercial de las más importantes del sector, Oculus Rift, están cerca y podrian presentarse en el CES.

Por otro lado Valve también está trabajando en su propio sistema de realidad virtual, y junto con las desaparecidas en combate Steam Machines, que siguen sufriendo retrasos, no se sabe cuál es el futuro de la sección hardware de la compañía más conocida por su plataforma de descarga digital de juegos.

La realidad virtual promete revolucionar el concepto que tenemos de juego hoy en día, pero todavía quedan muchos detalles por pulir de ellas, sobre todo en cuanto a calidad de imagen y usabilidad. Como en otros sectores, la presentación de gafas baratas va a ser un hecho, pero pueden hacer más mal que bien a este recién nacido sector tecnológico.

Pros: más formas de interactuar con los juegos siempre aporta más posibilidades de no aburrirnos.

Contras: tecnología en desarrollo, sin una demanda real por parte del consumidor. Éxito o batacazo: ambas posibilidades están sobre la mesa.