Sam Altman, fundador de OpenAI, intenta vender su inteligencia artificial diciendo que nos va a quitar puestos de trabajo a mansalva sin quitárnoslos. O algo así, porque muchas veces creo que no sabe lo que está diciendo. En esta ocasión tiene que ver con la enorme cantidad de energía que consume el entrenamiento de GPT, Claude y otras IAG, de la que no está de acuerdo que sea un probema. Aunque eso esté motivando la creación de más centrales de energías «sucias», como las de carbón, petróleo u otras, que es la principal queja de todo esto. Así que, ni corto ni perezoso, ha dicho que el consumo de energía de entrenar una IA es como la energía que hay que invertir en un humano hasta que llega a ser productivo.

Para llegar a esa comparación, Altman estaba diciendo que realmente OpenAI ya no consume tanta agua como antes en el proceso de refrigeración de sus centros de datos, y que los más recientes tienen diseño que no usan refrigeración líquida. Pero también luego ha incidido en que el consumo de agua para propósito de refrigeración de centros de datos se va a triplicar en los próximos 25 años. Luego dirán que falta agua para consumo humano y le echarán la culpa exclusivamente al «cambio climático».

Sobre el consumo de energía, estaba desmintiendo a la afirmación de Bill Gates de que una consulta a ChatGPT consumiría una batería y media de iPhone. No supo decir cuánto consumía, o no quería decirlo, por lo que se quedó en un «no se acerca ni por asomo». Bueno, como no dio un dato para desmentirlo, con que sea una batería de iPhone ya no estaría realmente cerca de una batería y media, y su afirmación sería correcta. Pero aun así, «4000 mAh» por consulta serían muchos miliamperios.

La cosa está en que ahora, cuando hablan de IA, no dicen «desplegamos 200 PFLOPS de potencia». Lo que dicen ahora es «desplegamos 6 GW de consumo». Lo cual es una medida absurda para medir rendimiento —si despliegas 6 GW en aceleradoras de hace diez años, bueno, no desplegarías tanta potencia como en pleno 2026—, pero deja patente que el foco está ahora en el consumo. La generación de energía está bajo estrés, porque los gobiernos se niegan a apoyar a las empresas de IA, y más que va a estarlo por la locura por la IA en la que siguen enfrascados OpenAI, Anthropic, Microsoft, Apple, Google… Todas las empresas.

La comparación más amoral que he visto en mucho tiempo, por no decir algo peor, es cuando Altman ha dicho que «se necesita mucha energía para entrenar a un humano», para a continuar diciendo que «lleva como 20 años de vida, y toda la comida que tomas hasta entonces, que te conviertas en inteligente. Y no solo eso, sino que se necesitó una extensa evolución de cien mil millones de personas que han vivido y aprendido antes a zafarse de los depredadores y a aprender a hacer ciencia y a producirte, y entonces te llevas lo que sea que te lleves». No es que me haya equivocado en la traducción es que lo que ha dicho no tiene mucho sentido, como no la tiene la comparación de la que parte.

La comparación justa sería «si preguntas algo a ChatGPT, la cantidad de energía que requiere una vez que el modelo está entrenada para darte la respuesta, frente a un humano, y probablemente la IA haya empezado a igualarse en el terreno de la eficiencia energética, medido de esa forma».

Lo problemático de todo esto es que está diciendo que el consumo de energía de una persona es igual de necesario que el consumo de energía de una máquina. Da igual que una IA no esté viva y que su consumo de energía no sea realmente necesario, y da igual que un humano esté vivo y nuestra energía sí que sea necesaria para no morirnos. Eso le da igual en su comparación simplista. El siguiente paso será decir que, como una IA es más lista que un humano, que lo que hay que hacer es reducir la cantidad de energía que consumimos los humanos para dárselas a las IA para entrenarlas mejor. Tiempo al tiempo.

El problema de la comparación es que no se puede poner al mismo nivel a un humano y a una máquina en ninguna comparación. De la IA se puede prescindir. De una vida humana no se puede prescindir. La energía que consumimos es necesaria. La que consume una IA no, y está causando estragos en la energía que necesitamos los humanos para vivir. Es algo superbásico que enseña el cristianismo o casi cualquier religión, aunque muchos insistan en haber matado a Dios antes de tiempo. Sobre todo los que dominan el sector tecnológico estadounidense. Lo cual es sintomático de la sociedad actual y que es ya nuestro fin como civilización.

Vía: TechSpot.