Microsoft tenía planeado distribuir a principios de mes la actualización de abril de Windows 10, una de las dos mayores que va a hacer cada año, pero un fallo crítico de última hora lo evitó. Puesto que todo el sistema estaba ya adaptado para que pusiera el nuevo nombre de la actualización, Windows 10 Abril 2018 (compilación 1803), ha decidido no esperar más y el mismo día 30 de abril, antes de que se acabe el mes en unas horas, ha distribuido la actualización.

De momento está ya disponible para descargar directamente desde la web de la compañía en forma de imagen, aunque de momento convive con la actualización de otoño para creadores, la versión que llegó el pasado octubre. Cualquiera que quiera arriesgarse a instalarla, lo puede hacer previa descarga de unos 4.7 GB, aunque no recomendaría instalarlo por ahora en un equipo en producción o que sea el que se usa a diario.

Las novedades para Microsoft se centran sobre todo en la línea temporal. Se trata de un lugar en el que consultar toda la actividad que se ha tenido en el equipo, como webs visitadas, documentos abiertos, y demás, aunque se trata en realidad de un sustituto del visor de tareas. Muestra las ventanas que se tienen abiertas en una ventana deslizable, junto con las que se tenían abiertas o lo que se ha consultado indicando claramente el día.

La otra novedad son los grupos de pestañas, que permiten combinar en una sola ventana pestañas del navegador Edge, exploradores de archivos, aplicaciones universales —como las de Office, etc. Esos conjuntos de pestañas se sincronizan entre equipos, por lo que se puede abrir el conjunto en otro equipo, cargándose exactamente el estado que tuvieran. Es bastante útil para moverse entre equipos sin perder el trabajo o la información que se había buscado.

También hay multitud de pequeños cambios, sobre todo estéticos, como base del lenguaje de diseño Fluent que ha copiado tardíamente Microsoft al resto de sistemas operativos como iOS, macOS o Android. La idea es girarlo igualmente hacia la simplicidad estética, y más vale tarde que nunca —se puede apreciar por ejemplo en la barra de juego de Xbox, cuyo aspecto está mejorado—. Pero hay también cambios en los ajustes del sistema, en las aplicaciones preinstaladas, compartir contenido con gente cercana fácilmente, silenciar pestañas específicas en Edge, emparejamiento Bluetooth rápido, y más.

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Vía: Blog de Windows.