Intel ha presentado en el CES 2018 sus nuevos procesadores Kaby Lake G que integran un chip gráfica Radeon RX Vega M directamente en ellos. Son unos procesadores con una gran potencia gráfica, y que van a ir a parar a portátiles y mini-PC debido a que son chips con un empaquetado para soldar a la placa base. Nada mejor que unos nuevos NUC, los mini-PC de la compañía, para demostrar de lo que son capaces.

La nueva generación tiene el nombre de Hades Canyon, y la compañía ha casi duplicado su grosor aunque no lo haya hecho mucho más grande con respecto a la generación Skull Canyon. Estos equipos miden 221 mm × 142 mm × 39 mm, y disponen de una fuente de alimentación externa de 230 W. Se vuelve a incluir dos tapas distintas, una con el logo de la serie —una calavera— y otra plana, pero el primero incluye ahora iluminación RGB personalizable.

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Las opciones de procesador son el Core i7-8809G con la RX Vega más potente de 24 unidades de cómputo (CU), y el Core i7-8705G con una Radeon RX Vega M de 20 CU, ambas con 4 GB de HBM2. Ambos procesadores disponen de ocho núcleos lógicos, funcionando hasta a 4.2 GHz. Cuenta con dos bancos de memoria para DDR4-2400 tipo SO-DIMM, así como dos ranuras M.2 de 2242/2280, SATA3 o PCIe 3.0 ×4.

Los conectores son aún más numerosos que en el modelo anterior. Cuenta con dos Ethernet, dos mini-DisplayPort 1.3, cinco USB 3.0, un USB 3.1, un USB 3.1 tipo C, dos Thunderbolt 3 —para datos y vídeo, pero también para tarjetas gráficas externas—, dos HDMI 2.0a y conector de audio de 3.5 mm. También cuenta con lector de tarjetas micro-SD, wifi 2×2 802.11 ac MU-MIMO y Bluetooth 4.2. El códec de audio es un ALC700 de Realtek.

El NUC8i7HVK con el Core i7-8809G se pondrá a la venta —sin almacenamiento o memoria— por 999 dólares, mientras que el Core i7-8805G llegará por 799 dólares. Habrá que esperar hasta algún momento de la primavera para poder comprarlos.

Vía: AnandTech.