Samsung ha dejado atrás el desastre del Galaxy Note 7 y sus baterías defectuosas, aunque próximamente los pondrá a la venta como productos reacondicionados. La compañía ha ingresado 44 700 millones de dólares en el primer trimestre del año, un 2 % más que en el mismo periodo de 2016, con unos beneficios de 8700 M$.

La única consecuencia palpable de no haber vendido el Galaxy Note 7 es que las ventas de su división de telefonía han descendido un 15 %, reduciendo sus beneficios a la mitad. Sin embargo, su división de semiconductores ha mejorado sus ventas un 40 %, mejorando sus beneficios un 140 %. Esta división es la que se encarga de producir memorias NAND y DRAM, que está haciendo que el sector no tenga prisa por hacer frente a la exagerada demanda que hay.

En este apartado, Samsung ha indicado que empezará a producir su memoria V-NAND de 64 capas, lo que debería hacer caer ligeramente los precios al aportar más cantidad de chips por oblea. También los sensores de imagen han experimentado una fuerte subida de ventas. En general, la buena situación de Samsung se debe a la venta de componentes. Las ventas del Galaxy S8, con un alto volumen de reservas, se reflejarán en los resultados del segundo trimestre.

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CE (Consumer Electronics), IM (IT & Mobile Communications), DS (Device Solutions), DP (Display Panel)

Vía: TechCrunch.