La Comisión Europea se ha tomado bastante en serio garantizar la libre competencia en el mercado de las televisiones, y ha multado a Samsung, LG, Philips, Panasonic, Technicolor y Toshiba con 1.490 millones de euros (1.920 millones de dólares) por pactar precios de los componentes de las televisiones durante una década.

Las leyes antimonopolio permiten ahora que cualquier persona o empresa afectada por este pacto en el precio de las televisiones (que afectan a las de tubos de rayos catódicos, CRT, usados en televisiones y monitores hasta la imposición de las pantallas planas) puedan solicitar daños y perjuicios ante los tribunales.

La investigación comenzó en noviembre de 2007, en unas inspecciones por sorpresa a las compañías, y tras un proceso en el que pudieron comentar sobre las investigaciones que estaban llevándose a cabo por la Comisión Europea, las compañías han sido multadas finalmente.

Joaquín Almunia, el Vicepresidente a cargo de las políticas de competencia, ha dicho que, debido a que los tubos de rayos catódicos correspondían a entre el 50 y el 70 por ciento del precio total de las televisiones y monitores, el pacto de sus precios se trata del peor comportamiento contra la libre competencia que pueda existir.

Ahora la pregunta está en, ¿cuánto hemos estado pagando de más por nuestras televisiones y monitores en Europa durante la última década?