Intel ha sacudido ligeramente su nomenclatura de CPU anunciando la serie Arc G, que era una marca que la había mantenido solo para las unidades gráficas. Específicamente, son los Arc G3 y Arc G3 Extreme, aunque en esto también ha mirado de reojo a AMD y los procesadores que ya tenía específicos para el mercado de estos, los PC de mano orientados a jugones como el Ryzen Z2 Extreme. Claramente se sabe quién domina ahora el mercado de las CPU y quién es el segundón.
Como siempre, los llamo PC de mano (y las empresas estadounidenses también) porque es lo que son: lo que no son es consolas portátiles porque son un PC con Windows o Linux, y se pueden usar como tal. Estos procesadores están fabricados a 1.8 nm por Intel, e incluyen una CPU de dos núcleos P, ocho núcleos E y cuatro núcleos LPE. Disponen de Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y Thunderbolt 4.
La compañía asegura que han sido diseñados para el propósito específico de jugar, por lo que cuenta acceso a diversas tecnologías de la compañía y otras optimizaciones. Por ejemplo, la iGPU tiene XeSS 3, dispone de acceso a los sombreadores precompilados, o minimización (dentro de lo posible) del consumo mientras se juega. También tiene la interpolación múltiple de fotogramas, o ese gran timo que es el trazado de rayos, que ha pasado de tecnología estrella en 2018 a estrellada en 2026 salvo que tengas una tarjeta gráficas de las más caras del mercado.
La unidad gráfica es una Arc B370 de diez núcleos Xe o 1280 sombreadores, o una Arc B390 de doce núcleos Xe o 1536 sombreadores la cual está bastante bien para jugar a FHD sin escalado. Así que estos Arc G3 y G3 Extreme son realmente refritos de los Core Ultra 3 —que es lo mismo que hace AMD con los Ryzen Z para los PC de mano—. El consumo de los procesadores va de los 8 a 35 W, y suele ser tarea de los fabricantes del dispositivo crear varios perfiles de rendimiento.