Intel se la juega con la próxima generación de procesadores porque, de no ser competitivos frente a los de AMD en el sector consumo y de centros de datos, va a ceder mucho más terreno, lo cual es malo para su expansión futura. Los actuales procesadores Arrow Lake no son malos, y aportan mucho valor multinúcleo, pero gran parte del sector consumo lo mueven los jugones, que buscan «lo mejor de lo mejor» aunque vaya a usar RTX 5050. Así que los Nova Lake, que empezarían a llegar a principios del año que viene aunque entraran en producción a finales de este año, contarían con modelos específicos para equipos frontera.
Eso hace referencia a la frontera de las redes, situados en centros de datos no necesariamente más pequeños pero más cercanos al usuario final para reducir la latencia aunque se centren en tareas más ligeras o preprocesamiento de datos antes de reenviarlos a otra parte de la red. Los procesamientos pesados, o sin exigencias de latencia, siguen yendo directamente a los centros de datos troncales. Estos equipos tienen otras ventajas, pero como digo se centran en cálculos más ligeros, por lo que esos Nova Lake para equipos frontera estarían compuestos de núcleos E, centrados en la eficiencia.
La composición sería de ocho núcleos E con una iGPU de doce núcleos Xe, lo que apuntaría, junto a la NPU que tendrían que incluir, a procesamiento de cargas de inteligencia artificial, por lo que con esos ocho núcleos E tendrían suficientes. La iGPU sería lo interesante para ese uso de procesamiento de cargas ligeras o preprocesamiento de datos, entre otros usos. Por ejemplo, inferencias para visión computerizada donde la latencia es crítica. El rumor tiene sentido, aunque depende de cómo abordara Intel la serie Nova Lake para equipos frontera.
Vía: Videocardz.