EE. UU. se pasó de lista con su guerra comercial ya que subestimaron la capacidad de adaptación de China en el terreno de los semiconductores, o su respuesta a las continuas restricciones de Trump, Biden y, nuevamente, Trump. Así que no solo China está cerca de fabricar maquinaria litográfica puntera —aunque siga estando a tres o cuatro años vista—, sino que la respuesta comercial también ha dañado mucho al sector de los semiconductores occidental. Ha estado centrada en la limitación de exportación de tierras raras, de las cuales produce entre el 70 % y el 90 % a nivel mundial, sin capacidad de reemplazarle. Pero la tregua comercial entre EE. UU. y China no ha reducido esa escasez que también golpea al sector occidental.

Las firmas estadounidenses, principalmente, están experimentando enormes trabas burocráticas para adquirir una licencia de compra de tierras raras, o para que empresas como TSMC fabriquen chips para compañías estadounidenses que usen tierras raras de origen chino, o que fabriquen chips que termine siendo usadas por empresas estadounidenses. Lo cual es lo más habitual que ocurra. Eso está haciendo que las fundiciones de chips limiten los contratos con ellas, y que no acepten nuevos clientes estadounidenses. Es también uno de los motivos por los que no hay un aumento más sustancial de producción de chips, como los de DRAM o NAND, aunque sea un cúmulo de motivos.

Tras un mes de tregua comercial, China solo ha firmado un puñado de licencias de exportación, y a empresas muy concretas, principalmente las que no tienen que ver con el sector de la producción de chips. No parece probable que la situación se resuelva hasta que Xi Jinping y Donald J. Trump se vean las caras a finales de marzo en Pekín.

Vía: Tom's Hardware.