La presentación del Mate 60 Pro por parte de Huawei ha sentado como una patada en los genitales a los funcionarios enmoquetados de Washington D. C. Pensaban que el veto a la venta de maquinaria litográfica y de producción de chips en fundiciones como TSMC iban a hacer mella en China, pero lejos de ampliar la distancia tecnológica la ha estrechado. El Mate 60 Pro lleva un procesador Kirin 9000S fabricado con un proceso litográfico equivalente a los 7 nm, lo cual ha valido a los internautas chinos para crear todo tipo de memes, burlándose principalmente de Gina Raimondo, la desconocida ministra de Comercio de los EUA.

Huawei ha utilizado a SMIC para producir el procesador, pero cuestión aparte es qué volumen de producción de obleas tiene con ese proceso N+2 equivalente a 7 nm, y sobre todo con qué productividad. Podría no ser muy alta, pero la suficiente para que Huawei ponga en el mercado su Mate 60 Pro con un procesador diseñado y fabricado íntegramente en China con un proceso litográfico de 7 nm al que solo tienen acceso otros tres fabricantes de chips del mundo (TSMC, Intel y Samsung).

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Huawei ha usado su poderío económico, y sus contactos gubernamentales, para establecer una red secreta de fábricas de chips con la que escapar a las sanciones estadounidenses. Y parece que le está dando resultado, aunque haya necesitado tres años para conseguirlo. Pero en estos tiempos que fabricar a 5 nm es la norma y que los 3 nm está al caer pero no terminan de caer, que China sea capaz de fabricar a 7 nm es todo un logro y demuestra lo inútiles que han sido las sanciones. Ha conseguido el efecto contrario: espolear la producción regional de chips, que estaba situada en los 22 nm antes de las sanciones con una tímida producción a 14 nm. Ahora ya puede producir a 7 nm.

Aun así, la producción va a ser baja. Al final SMIC se basa en un escáner avanzado de ASML, y por ese lado no va a poder ampliar su producción porque no puede comprarle más escáneres litográficos a la neerlandesa ASML. Pero para hacer frente a ello, Huawei ya tiene maquinaria propia para fabricar a 14 nm, y probablemente pueda ser usada para alcanzar los 10 nm, o menos, usando técnicas de patrones múltiples. Así que los chinos deben de estar muy agrecidos a Biden por darles el empujón que necesitaban para alcanzar su independencia de producción de chips. No habría sido posible sin Gina Raimondo. Seguro que hasta la dan un premio en reconocimiento a su labor prochina.