En 2009 fue presentada en sociedad la criptodivisa más famosa del mundo, Bitcoin. Durante largo tiempo la identidad de su creador permaneció anónima, empleando el seudónimo de Satoshi Nakamoto. Hace un par de años un australiano vinculado con la criptodivisa, Craig Wright, afirmó que él había sido su creador.

Según Wright, fue forzado a tomar la decisión por otros, y como forma de evitar problemas a su familia, empleados, amigos y demás personas de su entorno. De hecho,su vivienda fue registrada a finales de 2015 por la policía australiana después de que la revista Wired y el blog Gizmodo investigasen la identidad del creador, encontrando pruebas que apuntaban a Wright.

Aunque hay quien desde la Fundación Bitcoin, así como otras personas que le conocen, que validan la afirmación de Craig Wright, habrá quien sea escéptico. Además, hay quienes han refutado que las pruebas de Wright respalden que él sea el creador, ya que es información pública, razón por la cual se retractó de lo dicho, alegando que "carecía de la valentía" de demostrar que era Nakamoto.

Tan curioso personaje, que para más de uno es un oportunista, se enfrenta a una demanda, pero no por la creación de la criptodivisa, sino por algo más grave. Ira Kleiman, hermano de David Kleiman, ha acusado a Wright de haberse apropiado de la cartera de bitcoines de otra persona.

David Kleiman, fallecido en 2013, podría haber sido el cocreador de Bitcoin junto a Wright. No obstante, en caso de que ambos no hubieran sido los creadores, sí habrían tenido contacto con el proyecto poco después de su creación, por lo que habrían tenido acceso temprano a las herramientas de minado. Gracias a ello habrían conseguido una fortuna estimada en 1,1 millones de bitcones, aunque la cantidad exacta es desconocida.

En la demanda se indica que los documentos que Wright presentó tras la muerte de Kleiman, en los que el difunto cedía la propiedad de su parte de la compañía W&K al acusado, son fraudulentos, habiendo sido falsificada la firma. Ira Kleiman se basa para ello, entre otras cosas, en el comportamiento de Wright tras la muerte de su hermano y en su afirmación de que la firma de los documentos había sido generada por ordenador.

Wright es un personaje bastante pintoresco, ya que, a parte de afirmar que el es Nakamoto, aunque se haya retractado, también dijo que había trabajado para empresas que han negado conocerle, así como tener un más que cuestionable doctorado. Además, también ha tenido encontronazos con la hacienda australiana, ante la cual habría presentado documentos con fechas falsas.

Ira Kleiman indica en la demanda que el valor de la propiedad intelectual de Bitcoin, así como el valor de la cantidad que Wright habría sustraido a sus hermano, estaría en una cantidad entre los 5 000 y 10 000 millones de dólares. En caso de que los tribunales le den la razón, Craig Wright está en serios aprietos.

Vía: EnGadget.