Cuando Steve Jobs retomó la dirección de Apple, y con el posterior éxito del iPod y del iPhone bajo el brazo, se pensó que podía hacer lo que quisiera, y optó por pactar los precios de los eBooks directamente con las editoriales, haciendo que ni siquiera Amazon pudiera venderlos a menos de lo que se vendían en iTunes, y ninguna editorial bajaría los precios tampoco.

No soy partidiario de este tipo de acciones, y a las leyes de prácticamente todos los países del mundo tampoco dentro de las leyes antimonopolio de cada nación. Una vez que Apple fue pillado con las manos en la masa, el verano pasado optó por pactar con los demandantes, los usuarios de iTunes, y repartir entre ellos 450 millones de dólares.

Ahora la apelación de Apple a este proceso judicial ha sido desestimada, por lo que Apple tendrá que pagar la cantidad íntegra pactada durante el año pasado. De haber sido aceptada, Apple podría haber tenido que pagar sólo 70 M$, y en el mejor escenario haber salido de rositas. Afortunadamente en esta ocasión el poder del dinero no le ha servido de mucho a Apple.