Phil Spencer es una de las caras más conocidas del mundo de los videojuegos por sus dstintos cargos relacionados con Xbox, llegando a ser el director de esa división dentro de Microsoft. Solo ha conocido esa compañía, ya que entró en 1988, pero ahora se ha hecho pública que la abandona tras estos casi cuarenta años, a pesar de que lo comunicó a Satya Nadella en algún momento del año pasado.

Spencer llevaba doce años al frente de la división Xbox, así que es el principal responsable del desastre en que se ha convertido. Igual su marcha no tiene que ver con ello, o tiene todo que ver. Quién sabe. Pero lo cierto es que, bajo su mandato, Microsoft ha dejado de saber qué es una Xbox, considerando que lo es un móvil o un televisor, así que las consolas, antaño una saludable fuente de ingresos para la compañía, están yéndose al olvido.

Puede que haya una generación más, pero sin exclusivos para una consola Xbox es complicado convencer a los jugones de que compren una Xbox. Básicamente porque los tienen también en Windows, y en el mismo día de su llegada a la consola. Así que la opción actual de consola para acompañar al jugón de PC es la Switch, porque Sony también ha tomado la misma senda, aunque haya una exclusividad temporal de seis meses o un año en los juegos que producen sus estudios.

La reestructuración de este división, Microsoft Gaming, incluye poner a Asha Sharma al frente, que es la jefa de CoreAI. O sea, inteligencia artificial a tope en los juegos de Microsoft, «aunque sin perder su encanto». OK. Está muy bien poner al frente de una división de videojuegos a alguien que no sabe de videojuegos. Así cuando le presenten un mojón de juego hecho por IA a costes mínimos dirá «estupendo, los gaymers lo comprarán a saco paco», mientras sigue con sus cosas de IA. Al menos Matt Booty se queda como vicepresidente ejecutivo y jefe de Contenidos en la división, que tiene bastante más idea de videojuegos, y que tendría que haber sido el director ejecutivo de la división.

Vía: TechPowerUp.