Una vez bien pasadas las navidades y con las compañías consoleras habiendo presentado sus resultados del cuarto trimestre de 2015, el apartado relativo a la guerra de consolas de nueva generación queda zanjado y a la PlayStation 4 se le puede coronar como victoriosa.

Su evolución de ventas ha sido especialmente rápida debido al factor precio de venta, un error que Microsoft no volverá a cometer en la próxima generación de consolas, por mucha innovación que quiera meterle a la futura Xbox. Los consoleros quieren, ante todo, jugar. Algo que se le escapó a Microsoft al incluir el Kinect forzosamente con la Xbox One y al ponerle 500 euros de precio, frente a una consola menos innovadora como la PlayStation 4 y sus 400 euros de precio de lanzamiento.

En el cuarto trimestre de 2015 se vendieron 8,4 millones de PlayStation, entre 4,81 y 5,82 millones de Xbox One (Microsoft no da datos desglosados por consola, por lo que es una estimación extraía de sus ventas totales junto a la Xbox 360), y 1,87 millones de Wii U, la gran perdedora de esta guerra.

Vía: ArsTechnica.