Son grandes días para los jugones españoles. Nuestro país ha otorgado por fin uno de sus mayores galardones, como es el premio Príncipe de Asturias, a uno de los mayores genios e impulsores de los videojuegos a nivel mundial: Shigeru Miyamoto.

Tres nominaciones le ha costado al padre de Mario hacerse con el galardón al que llevaba tiempo optando gracias a la candidatura presentada por Gamelab, para que el jurado presidido por la filósofa Adela Cortina, le otorgase por fin un premio que tiene más que merecido: Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Si no me falla la memoria, es la primera vez que se le otorga un premio de este calibre a alguien del mundo de los videojuegos, premio que ya comparte con otras grandes personas y entidades como Woody Allen, Google, Bob Dylan o Carl Lewis, y que como la propia definición del premio indica, Shigeru pasa a ser una persona cuya labor creadora o de investigación representa una aportación relevante a la cultura universal en el campo de la Comunicación y Humanidades. Este premio entra a formar parte de la colección de Miyamoto, entre los que encontramos: miembro del Salón de la Fama de la Academia de las Artes y las Ciencias Interactivas en 1998, Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 2006 y personaje más influyente del mundo en 2008 por la revista estadounidense "Time".

Me gustaría hacer hincapié en la definición del premio: aportación relevante a la cultura universal en el campo de la Comunicación y Humanidades. No sé si os habéis dado cuenta, pero otorgando este premio, España, un país para el que a día de hoy sigue considerando los videojuegos como algo y perdonadme la expresión, de "frikis", reconoce los videojuegos a través de uno de sus mayores exponentes como es Miyamoto, parte de la comunicación y humanidades, es decir, que los videojuegos han pasado a formar parte de la comunicación humana al mismo nivel que la filosofía, la fotografía o el periodismo.

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Ya son muchos los especialistas en el sector de origen nacional que llevaban tiempo clamando al cielo para que su afición favorita y en muchos casos, el medio de su sustento, lograse el reconocimiento de los videojuegos como arte y como un medio de expresión, como puede ser un libro. Desde hace ya muchos años que vemos videojuegos capaces de hacernos sentir las mismas emociones de tristeza o alegría a la hora de transmitir su historia, del mismo modo que hacen las películas, en este caso según mi parecer, llegando un poco más allá ya que el jugador está directamente implicado en la historia y no siendo un mejor espectador, decidiendo en ocasiones, como está tan de moda ahora, el desarrollo y final de la misma.

Y no solo de historia viven los videojuegos, uno de los aspectos que más nos gustan a los jugadores son los diseños de personajes y escenarios, que llenan los libros incluidos en las ediciones coleccionistas por las que pagamos tantísimo dinero. En muchos de esos casos, los diseños o artworks, son dignos de los mejores museos del mundo. Son diseños que te transportan a otros planetas y a conocer las especies que los pueblan, te llevan hasta futuros en los que el ser humano lucha por sobrevivir en un mundo colapsado por la decadencia que ha provocado, e incluso recordar el pasado y volver a pelear en las grandes batallas de la historia y conocer a los grandes personajes de la humanidad. Justo como llevan haciendo las películas y la pintura desde hace tantos años

¿Quiere decir todo esto que estamos ante una nueva época "dorada" de los videojuegos en España? ¿Una época en la que los desarrollos de videojuegos contarán con las mismas subvenciones que el cine, como ya ocurre en otros países? Me parece que no amigos, aún queda mucho para eso. Por mucho que nos duela, España sigue siendo un país de "plei, pro y biuti col con sus 300 millones de unidades vendidas". Sin embargo, si una mañana te levantas y ves la cara de Miyamoto en la portada de todos los periódicos, significa dos cosas: que hay al menos un gamer en la redacción de ese periódico y que, aunque no lo parezca, algo está cambiando para bien en lo referente a los videojuegos en España.