Silicon Motion va a alinear sus controladores de SSD PCIe 6.0 para equipos de consumo con la hoja de ruta de NVIDIA, y no con la de AMD o Intel. Lo ha dicho sin rodeos su vicepresidente Nelson Duann en una entrevista: «no estamos acelerando la introducción de PCIe 6 en el sector consumo por las CPU de Intel o AMD, lo hacemos por NVIDIA». Su plataforma para consumo no llegaría hasta finales de 2027, y la adopción masiva tardaría todavía más.
Esosí, para el usuario de a pie un SSD PCIe 6.0 no aporta gran cosa. Ya con PCIe 5.0, que lleva tres años y medio en el mercado, el ancho de banda va muy por encima de lo que necesitan las tarjetas gráficas más potentes o para el uso de diario; la diferencia frente a un PCIe 4.0 apenas se nota en el día a día. Quien quiere el PCIe 6.0 no es el jugón, sino la IA. Los chips de NVIDIA, que necesitan mover muchísimos datos y mucha energía, como el GB10 y los futuros RTX Spark, son los que piden ese ancho de banda. De ahí que sea NVIDIA la que tiene interés, y no AMD ni Intel.
De momento el PCIe 6.0 es cosa de empresas. Solo hay una SSD en el mercado que lo use, el 9650 de Micron, y los únicos procesadores compatibles este año son los de centros de datos, los EPYC Venice de AMD y los Vera Rubin de NVIDIA. AMD e Intel no tienen ninguna prisa por llevarlo a los equipos de consumo, porque implementarlo es complicado y caro. Por eso Silicon Motion mira hacia NVIDIA, que sí parece tener interés en ofrecerlo en el sector consumo.
El problema principal, como he mencionado antes, es el precio. Las SSD PCIe 5.0 ya están caras de por sí, así que una PCIe 6.0 saldría más cara todavía, y es algo que el consumidor no necesita. Encima llegarían en plena escasez de NAND, que se espera que empeore en 2027 precisamente porque los centros de datos de IA se están acaparando toda la producción. Es más de lo mismo. La IA encarece el almacenamiento para todos, y por el camino nos quieren vender como un avance un PCIe 6.0 que en un equipo normal no se va a notar.