Aunque la atención del gran público esté en Irán por la guerra sin plazo de fin que inició Trump, una guerra que no puede ganar de forma alguna sin meter medio millón de soldados en suelo iraní, el IApocalipsis sigue su curso. En esta ocasión es Oracle la que va a despedir a 30 000 empleados para poder invertir más y mejor en inteligencia artificial que permitirá hacer más y mejores recortes de empleados.
En realidad la cifra definitiva no está cerrada ya que afectará a entre 20 000 y 30 000 empleados en todo el mundo, de una plantilla de 162 000 empleados. Pero en los tiempos que corren, y con los agentes de IA siendo cada vez mejores a la hora de programar en proyectos grandes por el aumento del contexto que pueden mantener en memoria, es algo que va a ser la tónica habitual este año y que se disparará el que viene. Me refiero a los despidos, claro. El IApocalipsis de picacódigos, porque ingenieros de verdad en proyectos de software son cuatro los que hay.
El recorte de personal no se hace porque a la compañía le vaya mal, porque tiene ingresos sostenidos y beneficios. Se hace porque, simplemente, no se necesita a esos 30 000 empleados en los tiempos de los agentes de IA. Son entre 8000 y 10 000 millones de dólares más para invertir en centros de datos en los que correr las IA.