Las digitalizadoras son una herramienta fundamental para creativos de todo tipo, ya hagan dibujo 2D o modelen 3D, pero los que viven de ello necesitan más espacio de trabajo. Modelos como el Artist Pro 27 (Gen 2) de XPPen son una herramienta perfecta por el espacio de trabajo que permiten, pero también por sus otras posibilidades como trabajo cooperativo. Pero esta digitalizadora es terriblemente interesante por ser una pantalla 4K de 120 Hz con vidrio grabado luminoso, y por los extras que incluye como un par de lápices de altísima calidad, que son la herramienta imprescindible.
Desembalado

La digitalizadora Artist Pro 27 (Gen 2) de XPPen apunta a los que quieren un modelo grande para tener el máximo espacio, pero eso significa que también se necesita una gran resolución para que se vea nítido. Así que siendo de gran tamaño, porque las digitalizadoras tienen siempre generosos marcos de pantalla por temas de mantener la calidad y espacio de trabajo, llega en una caja grande de monitor de 27 pulgadas, que es lo que es en su uso alternativo.
En la portada y contraportada dan la información justa sobre este modelo. Nada más abrir la caja se puede ver una plancha de protección, y debajo la pantalla, perfectamente montada, protegida por un plástico. La compañía hace un uso extenso del plástico, con infinidad de bolsas, que para los tiempos que corren debería revisarlo por alternativas biodegradables.
La digitalizadora incluye un soporte integrado, pero desmontable para poner un soporte VESA 100 mm × 100 mm. El integrado permite dejarla en vertical con una inclinación de unos 18º —desde el punto de vistade la tabla en vertical—, y se puede ir tumbando hasta los 74º. También se puede usar sin problemas con el pie recogido y puesta totalmente sobre la superficie, aunque es un modelo bastante grande y grueso. Mide 681.3 mm × 423.8 mm × 44 mm y pesa 7 kg. Echaría en falta un asa para transportarlo mejor, pero tampoco es una digitalizadora que se debiera de mover mucho.
En la caja hay todo tipo de extras. Empezando por los cables, se incluye un HDMI, un DisplayPort y un USB-C, junto a dos C5 para la fuente de alimentación externa de 60 W con toma tubular, y un cable USB-C a USB-A. También se incluye un paño para limpiar la pantalla, y un guante para no dejar posada la mano todo el rato. Es de tamaño M, por lo que me quedaba pequeño. También se incluye un manual de usuario y otro de conformación legal.
Si se mira la parte superior de la digitalizadora, hay dos huecos, y se adjuntan dos piezas que se pone en ellas. Son para dejar puestos los dos lápices que se incluye… si se quiere. Los lápices llegan en un estuche junto a varias puntas de repuesto, y un receptor USB que es para el Shortcut Remote, una botonera con rueda que se incluye también en la caja.
Los lápices son uno de punta normal y otro fina, y se nota perfectamente al usarlos. Incluyen dos botones de control, principalmente uno para hacer de clic derecho de ratón, y la parte superior del normal se puede usar para eliminar un trazo. En el de trazo fino se puede, si se quiere, quitar los dos botones para poner una tapa lisa. Es útil para los más tiquismiquis, que son una buena cantidad de artistas. Estos lápices X3 Pro y X3 Pro Slim tienen una fuerza inicial de 3 gf, tienen una precisión (en el centro) de ±0.4 mm, se pueden usar hasta a una distancia de 10 mm de la pantalla, y detectan hasta 16 384 niveles de presión. Son de primera línea, y configurables en la aplicación de XPPen.
La botonera Shortcut Remote se puede conectar por cable, por Bluetooth o por receptor USB, pero usándolo con un portátil obviamente lo mejor es por Bluetooth. No he tenido ningún problema a la hora de usarlo. El problema lo tengo con que no me ha parecido especialmente útil para mi flujo de trabajo. Estoy muy muy acostumbrado al Magic Keyboard, que es compacto, y al final lo único que ha podido servirme es la rueda de la botonera. Pero tiene un funcionamiento muy bueno en general, y además cuenta con unas gomas en la parte inferior para que no se fácil de mover de su sitio.
Volviendo a la digitalizadora, en la parte superior derecha hay cuator botones: encendido, bloqueo de toques, y dos a modo de subida/bajada que sirven para mostrar las fuentes de entrada y rotar entre ellas, y para cambiar el brillo del panel. No hay menú de configuración, ya que eso está todo en la aplicación de XPPen que comentaré más abajo.
En la parte posterior hay tres puertos: HDMI 2.1, DisplayPort 1.4 y USB-C. También está la toma de corriente. Una vez puestos los cables, que pueden salir por unas guías para dejarlos fijos, se puede poner una tapa que se incluye por separado dentro de la caja.
Características

La pantalla de esta digitalizadora es de tipo IPS, con una diagonal de68.3 cm (26.9 in), resolución de 3840 × 2160 píxeles y, lo más importante, su refresco máximo es de 120 Hz. Alcanza los 350 nits de brillo máximo, más que suficiente para profesionales porque calibramos las pantallas a unos 100-150 nits —generalmente 120 nits por defecto para un uso todo terreno, o más sobre los 80-100 nits para vídeo—, con un contraste estático 1000:1. El tiempo de respuesta es de 5 ms que, junto al refresco, es ideal para usar los lápices y que no se vea que el cursor se separa de su punta.
Con ello, la densidad de píxeles es de 164 PPP, lo cual hace que se vea suficientemente nítida a una distancia normal de uso, aunque por el tipo de acabado antirreflejos puede pierde un poco de nitidez en textos. Cuando no se use para dibujar, su uso como segundo monitor va a ser bueno. De hecho, lo he probado para jugar, y también destaca en ello si el equipo puede generar a 90+ f/s para que no se eche de menos un refresco adaptable, que no tiene este panel.
| Artist Pro 27 (Gen 2) de XPPen | |
|---|---|
| Pantalla | 68.3 cm (26.9 in), ADS-IPS, táctil multipunto |
| Resolución | 3840 × 2160 píxeles |
| Laminado | vidrio grabado luminoso con acabado mate y tipo papel |
| Refresco | 120 Hz |
| Tiempo de respuesta | 5 ms |
| Color | 10 bits (8+FRC), ∆E < 1, verificada por Calman |
| Espacio de color | 99 % sRGB, 99 % Adobe RGB, 97 % Display P3 |
| Volumen de color | 149 % sRGB, 110 % Adobe RGB, 110 % Display P3 |
| Brillo | 350 nits |
| Contraste | 1000:1 |
| Tamaño | 681.3 mm × 423.8 mm × 44 mm |
| Consumo | 24 W en uso normal (120 nits) medido en enchufe |
| Lápiz | X3 Pro y X3 Pro Slim con portalápiz, 16384 niveles de presión, 3 gf de activación, ±0.4 mm de precisión en centro, 10 mm de separación, uso hasta en 60º |
| Peso | 7 kg |
| Conectores | un USB tipo C (vídeo, datos) un HDMI 2.1 un DisplayPort 1.4 |
| PVPR | 1999 euros (marzo 2026) |
Tiene color de 10 bits (8+FRC). Según XPPen, cubre el 99 % de la escala de color sRGB, el 99 % de la Adobe RGB y el 97 % de la DCI-P3, con un volumen de color del 149 %, 110 % y 110 % respectivamente. Está calibrada de fábrica por Calman, aunque un poscalibrado le puede venir bien en el perfil 'usuario' si se quiere algo más específico como P3 en lugar de Display P3, como es mi caso. De otra forma, el perfil Adobe RGB vendrá muy bien para edición fotográfica.
En la calibración que le he hecho, los resultados es que cubre el 98 % de la sRGB, el 98 % de la Adobe RGB y el 92 % de la DCI-P3. Es con un iDisplay Pro, que no es lo más preciso, pero se acerca a los valores de la compañía, aunque en mi caso lo he calibrado a unos 120 nits de brillo con P3 como objetivo (2.2, sRGB, 6500 ºC). Así que más o menos cumple lo indicado por la compañía.
El acabado de la pantalla es con capa de vidrio grabado antirreflejos, y cumple a las mil maravillas. Es casi imposible ver reflejos en esta pantalla independientemente del ángulo en que se use e inicida la luz, lo cual es casi indispensable para que una digitalizadora sea útil: que se pueda usar independientemente de la ubicación y la posición. Además, tiene un tacto muy agradable, que se notará al pasar la mano con el lápiz, pero sobre todo al usar los gestos táctiles. Es una pantalla de muy alta calidad. El inconveniente del acabado es lo que he comentado antes, que pierde un poco más de nitidez de lo normal.
Configuración y uso

La Artist Pro 27 (Gen 2) la he usado principalmente con un MacBook Pro M5 Max con macOS 26. Como he comentado antes, la he calibrado para ajustarla bien a mi flujo de trabajo, principalmente P3, que es más polivalente para web y vídeo por igual al usar la curva de sRGB, aunque los colores se notan un poco más oscuros. Pero sigue siendo usable para diseño web, la edición de vídeos que hago, y otros usos profesionales. La herramienta usada para ello es un ColorChecker DisplayPlus de Calibrite.
Programa de configuración

Para poder calibrar adecuadamente esta digitalizadora hay que instalar la aplicación de XPPen, que sirve también para configura el Shortcut Remote. Está disponible para Windows y macOS. Sin ella, la parte táctil de la pantalla no funcionará correctamente, o hará que si se tiene otra pantalla, el cursor se mueva por la otra pantalla.
Se pueden crear varios perfiles de uso, por ejemplo en función de la aplicación que se esté usando. Esto es importante para establecer zonas en que se ignore el toque de la pantalla, por ejemplo, para trabajo meticuloso sin que ocurran problemas. Se puede crear un menú flotante de atajos si se quiere, movible a donde se quiera de la pantalla.
Lo fundamental es el apartado de 'configuración de pantalla'. Ahí se puede aplicar un perfil de color predeterminado (sRGB, Adobe RGB o P3), y aunque no llegan mal de fábrica, hay cierto margen de mejora. En fábrica lo que se ha validado es la precisión de Adobe RGB, y mi trabajo es en P3.
La aplicación también abarca la configuración de los lapiceros X3 Pro, de los que se puede cambiar el tipo de trazo que se quiere hacer con ellos desde fino a grueso, más allá de lo que se configure en aplicaciones como Photoshop, pero también se puede configurar el funcionamiento de los botones de los lápices o la detección de inclinación.
Del Shortcut Remote se puede configurar a la perfección todos los botones, asignando acciones del ratón, teclado, atajos, ejecución de programas o una doble función por tecla. Lo que echo en falta en este caso son perfiles preconfigurados para las aplicaciones de diseño más habituales, como Photoshop, InDesign, u otras.
Uso general y profesional
El uso general de la digitalizadora es muy bueno, reforzado por la calidad de los lápices y del tacto de la propia pantalla. La alta frecuencia de refresco de la pantalla, su bajo tiempo de respuesta, y el funcionamiento general de la parte táctil de la pantalla hacen que las líneas que se van trazando se queden siempre pegadas al lapicero. Pantallas de 60 Hz y peores calidades pueden tener un retardo bastante visible que perjudica a la función fundamental de estas digitalizadoras. En este caso, la Artist Pro 27 (Gen 2) funciona a la perfección. No me ha dado problema ni en Windows ni en macOS, pero además se podría conectar a un dispositivo Android o iOS si se quisiera.
La integración con Photoshop es perfecta, con la cual no he tenido problemas. La aplicación tiene un reconocimiento perfecto de la presión e inclinación de los lapiceros, además de si es punta fina o normal, por lo que el trabajo de edición que más suelo hacer es perfecto. No hay pegas que ponerle a la digitalizadoras en este terreno, porque junto a la configuración de teclas de los lapiceros, perfiles de uso, y el Shortcut Remote, se puede ahorrar mucho tiempo.
Conclusión

Puede que Wacom siga siendo el referente en el sector de las digitalizadoras, pero empresas con XPPen van acortando distancias rápidamente. La Artist Pro 27 (Gen 2) es una excepcional prueba de ello, teniendo en cuenta que es lo mejor de lo mejor que tiene la compañía ahora mismo en el mercado. De hecho, este modelo concreto de 26.9 pulgadas acaba de llegar al mercado, y aunque sus 2000 euros de PVPR puedan parecer mucho, los que conozcan bien el sector se darán cuenta rápidamente de que no es disparatado.
Un PVP menor tampoco creo que moviera muchas más ventas por el producto que es, orientado a profesionales que realmente le vayan a sacar provecho. Aficionados con dinero también podría ser un potencial comprador, pero es un buen dinero como para ser un producto para aficionados. Por lo que XPPen, poniendo el foco en los profesionales, no ha escatimado en calidad ni en prestaciones, convirtiéndose una opción muy seria frente a Wacom. Aunque las comparaciones sean odiosas, la Cintiq Pro 27 cuesta el doble; es algo mejor en el terren del color, o el software, pero creo que a una buena parte de los profesionales, o a los aficionados, no les va a compensar gastarse más en la competidora de Wacom.
Mi experiencia laboral la inicié como diseñador gráfico: maquetación, diseño de portadas, publicidad… Lo que hiciera falta. En aquellos tiempos las digitalizadoras eran muy caras, incluso las pequeñas, y alguna tuvimos por la empresa. Veinticinco años en el futuro, hacer aquel trabajo sin una sería una locura, por mil motivos. Más allá de que venga la IA pisando fuerte, los profesionales seguimos queriendo tocar las imágenes personalmente. Una IA solo aplica con lo que le han entrenado, y los diseñadores humanos podemos innovar. Con la integración actual de las digitalizadoras en programas como Photoshop, no me planteo otra forma de trabajar que no se con una, y la Artist Pro 27 (Gen 2) es excepcional para ello.
Los lapiceros tienen un funcionamiento ideal. La diferencia entre usar un ratón y un lápiz es la detección de presión. Un ratón solo aplica un nivel de presión, y estos lapiceros de XPPen detectan 16 384 niveles de presión diferentes. Para hacer retoques por capas y degradados por mano es sensacional. La inclusión de dos lapiceros, de distinta finura, es una cosa más a favor de este modelo. El Shortcut Remote es otro, aunque me ha costado acostumbrarme a él, porque los botones asignados por defecto me siento más cómodo al usarlos con el Magic Keyboard que uso con el Mac.
Debido a que es un MacBook Pro y que pierdo un puerto para la pantalla, echo en falta un concentrador USB, aunque fuera uno solo para recuperar el que pierdo del portátil. Pero no es ni mucho menos algo malo, porque externamente ya tengo un concentrador USB de cinco puertos, aunque todos ocupados —dos son para un cable USB-C para cargar el iPhone y el cargador del Apple Watch, por ejemplo—.
En cuanto a la calidad del color, como he comentado anteriormente es excepcional. Empecé a hacer el análisis con el MacBook Pro 16 de 2019 que he dejado para tareas en el estudio como grabar audio o probar periféricos, entre otras cosas, pero daba una imagen aguada y no conseguía corregirlo. Ahora que me he cambiado al último MacBook Pro con el M5 Max, la combinación con esta digitalizadora es explosiva. Eso sí, al usarla a 4K y 120 Hz se pierde un poco de rendimiento gráfico que noto mientras estaba jugando a Crimson Desert, pero nada grave.
El color no es de 10 bits reales, sino 8 bits más FRC, lo cual puede causar una ligera difuminación extra de la imagen, pero que la mayoría de usuarios jamás notan. El problema es que yo sí, y desactivo el FRC siempre que puedo en el monitor. Aunque la principal fuente de difuminación en la imagen de esta pantalla es la capa antirreflejos, que eso suele afectar bastante más. En cuanto a la calidad de color, cumple de sobra con lo dicho por XPPen: viene con gran cobertura de sRGB, Adobe RGB y, en menor medida, Display P3. Pero por la calidad de sRGB y la suya en general, sirve aún mejor para la P3 de Apple.
Así que, tras lo dicho anteriormente, la Artist Pro 27 (Gen 2) de XPPen es una digitalizadora excelente, con poco que envidiar a modelos similares mucho más caros, aunque flaquee por ejemplo en el apartado del HDR, que no tiene. Curiosamente macOS ofrece activar un modo HDR en los ajustes de pantalla, pero se verá mal. Así que salvo eso, el gran funcionamiento de los lapiceros para dibujar y la gran calidad de color hace que sea lo mejor de lo mejor en digitalizadoras del mercado actual, e ideal para los que buscan ahorrar sin recortar en prestaciones.
Puntuación
9.5
sobre 10