Pat Gelsinger está haciendo malabares dialécticos dependiendo de con quién hable. Si está en EE. UU. y quiere obtener fondos del Gobierno federal para construir más fábricas, entonces TSMC es un proveedor inestable en una región inestable con la amenaza china de fondo. Si está en Taiwán para negociar un contrato de producción con TSMC, entonces la compañía y el país son sitios excepcionales para producir. Pat Gelsinger valdría perfectamente como político.

El caso es que el director ejecutivo de Intel está allí para negociar la cuota de producción que le puede proporcionar en los próximos años. Al menos hasta el proceso de 2 nm, en 2025, y luego ya verían qué capacidad tiene Intel y si realmente necesitaría seguir recurriendo a la producción externa. Una producción, por cierto, que le quita a empresas que la necesitan más para aumentar el volumen de chips que ponen en circulación entre sus clientes, como AMD, Qualcomm, MediaTek, Broadcom o NVIDIA, entre otras. Quito de la ecuación a Apple porque tiene el dinero como para tener siempre la producción justa y necesaria que necesita.

Se ha comentado en estos días que TSMC no está muy por la labor de darle acceso a Intel a sus procesos litográficos avanzados salvo que pague por adelantado la capacidad de producción. Al final es que TSMC e Intel son productores de chips, y cualquier conocimiento de antemano que pueda obtener de TSMC de cómo funcionan sus futuros procesos litográficos podrían ser utilizados por Intel para desarrollar o mejorar los suyos propios. Es un complicado equilibrio el que tiene TSMC entre manos, entre aceptar los pedidos de un cliente que va a pagar una fortuna por producir sus chips y el beneficiar a Intel ahora que además también va a funcionar como una fundición de chips para terceros con su iniciativa IDM 2.0.

Vídeo

Vía: Tom's Hardware.