Las memorias USB son muy útiles para llevar información de un lado a otro, pero que levante la mano el universitario que no haya perdido una alguna vez en su vida. Aunque en ese caso la información suele ser de prácticas de laboratorio, apuntes y otra información poco relevante fuera de ese ámbito, para el mundo empresarial la cosa es bien distinta. El robo, pérdida o extravío de una memoria USB puede destruir proyectos enteros, y ahí es donde entra en juego Kingston y su serie Datatraveler 2000.

Lo que aporta la compañía con estas memorias USB es un modelo que proteja el contenido gracias a que incluye un teclado como factor de autenticación paso para poder acceder a su contenido. En el sector corporativo este tipo de sistemas de seguridad son fundamentales, y es de los pocos ámbitos en los que el sobrecoste se lo pueden permitir y lo pagarán a gusto, porque estoy hablando de una memoria USB que cuesta 275 euros en el momento de escribir esto.

Esta unidad se vende vende en un blíster en el que el cartón de la parte posterior da al usuario los primeros pasos para utilizar la memoria USB en un ordenador. La guía completa de uso está dentro de la memoria, pero si no se desbloquea antes de insertarla en el PC no funcionará. Para ello hay que seguir las instrucciones que pone en el cartón del blíster, que es pulsar la llave, seguido de la combinación 1-1-2-2-3-3-4-4 y otra vez la llave. Tras ello ya se puede insertar y usar en cualquier equipo. Cuando se extraiga la unidad del equipo se bloqueará automáticamente. Si se introduce 10 veces seguidas erróneamente el código, el contenido del USB se borrará, así como si se quiere cambiar el código del mismo.

El diseño externo es atractivo, hecho de aluminio en color azul, con el logo del producto por un lado y la compañía por otro. Incluye una batería de 40 mAh, y dispone de una interfaz USB 3.1 gen. 1 —la otra forma de llamar a USB 3.0—, con unas velocidades máximas de 135 MB/s de lectura y 40 MB/s de escritura. El tamaño de la memoria es de 80 mm × 20 mm × 10.5 mm, e incluye una anilla de acero trenzado —aunque delgada— que se abre a rosca para añadir el pendrive a un llavero. La funda de la memoria USB lo convierte en resistente al agua y polvo cuando está enfundada, que es un extra interesante porque aporta un certificado IP57 —inmersión a 1 metro durante 30 minutos—.

Para conocer el controlador que usa esta memoria USB se puede utilizar la aplicación ChipGenius. Con ella se puede ver que utiliza un PS2251-13 de Phison, que es un habitual en este mundillo de las memorias flash. Generalmente son controladores de mucha calidad, y usando tanto en los SSD generalistas como en los de alto rendimiento. Este modelo no es de los más actuales, pero sí de los más fiables y estables que tiene la compañía, que para el tipo de producto que es el DataTraveler 2000 parece una decisión acertada.

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La encriptación del contenido del DataTraveler 2000 se hace por hardware, por lo que en principio no debería tener impacto en la velocidad de lectura y escritura. Utiliza un algoritmo AES-XTS, que es una versión de AES-256 de nivel militar. El modo de encriptación XTS es un cifrado por bloques AES y corrige vulnerabilidades presentes en el modo de encriptación CBC, más habitual de encontrar hace unos años. Los bloques de información se cifran de manera independiente aplicándoles algo similar a dos cifrados, por lo que si hay algún error de lectura en uno de los bloques no afectará al resto de información almacenada.

Las pruebas de esta memoria USB se han realizado en un PC con una placa Z490-E ROG Strix de Asus, un Core i9-10900K y 32 GB de RAM de tipo DDR4-3733. Al lado se puede ver el resultado, y simplemente es excelente para el tipo de unidad que es.

No tiene dificultades para mantener la velocidad de lectura y escritura secuencial indicada por Kingston, e incluso las supera con creces, siempre que se conecte a una unidad USB 3.0. La velocidad de lectura y escritura aleatoria es excelente, con 16 y 11 MB/s. La velocidad de lectura/escritura secuencial es de 162/147 MB/s. Si se conecta la unidad a un USB 2.0 la velocidad secuencial baja a en torno los 41 MB/s.

El precio de esta memoria USB es elevado, pero aporta a cambio un cifrado fiable y una unidad muy rápida. El extra de ser a prueba de agua y polvo será de utilidad ante eventualidades, ya que no todo consiste en mantener protegido el contenido (los datos), sino también el continente. Es en general un dispositivo muy recomendable para aquellos que precisen un USB para almacenamiento seguro como por ejemplo en empresas y profesionales. Se trata de un nicho de mercado, pero uno en el que este DataTraveler 2000 brilla por sí solo.