ARM no ha hecho grandes anuncios en el sector de sus núcleos para aplicaciones de tiempo real desde hace cuatro años, pero finalmente llega el Cortex-R82. Se trata de una mejora sustancial respecto al previo Cortex-R8 ya que la principal novedad es que este nuevo núcleo está diseñado con una arquitectura de 64 bits. Las aplicaciones prácticas de estos núcleos son sobre todo para microcontroladores de dispositivos y no para conformar microprocesadores de sistemas grandes, por lo que este paso a los 64 bits no era demasiado necesario.

En sistemas operativos hay que entender tiempo real como un sistema en el que la ejecución de instrucciones se da en una cantidad de tiempo que se conoce de antemano. Si una instrucción no se ejecuta en ese tiempo, se descarta. Hay sistemas operativos en tiempo real y su utilidad práctica es, por ejemplo, en el sector financiero y más específicamente en la compraventa de acciones. Pero en los microcontroladores se usa para asegurar que un comando enviado a un brazo robótico, los sistemas de un coche, un cabezal de un disco duro u otros tiene un tiempo predecible de respuesta.

Sea como sea, el Cortex-R82 está diseñado para un proceso litográfico estándar de 5 nm, con una frecuencia que puede alcanzar los 1.8 GHz, y cuya configuración de un clúster de cuatro Cortex-R82 ocupará en torno a los 2 mm2. Este diseño escala hasta procesadores de ocho núcleos. ARM habla de que un procesador con estos núcleos tendrá el doble de potencia que un equivalente con los Cortex-R8. El beneficio adicional de los 64 bits es que puede gestionar hasta 1 TB de RAM, lo cual puede ser importante para ciertas aplicaciones prácticas en equipos de telecomunicaciones, sobre todo equipos frontera. También mejora el rendimiento en inteligencia artificial, que no podía faltar, y en este caso habla de una mejora de hasta el 1400 % por ciclo de reloj a la hora de ejecutar redes neuronales.

A pesar de que este tipo de núcleos sean más útiles como microcontroladores, ARM ha añadido una unidad de gestión de memoria (MMU) para darle un uso más parecido a un procesador normal, aunque es solo una característica opcional del diseño de un procesador con los Cortex-R82. Por tanto, lo habilita potencialmente para un uso más heterogéneo como procesador de aplicaciones con ciertas versiones de Linux, aunque la compañía ha incidido en el uso de un microcontrolador de almacenamiento siendo capaz de ejecutar complejos algoritmos de alto nivel que no sería posible en sistemas puros de tiempo real. Para ello da flexibilidad a la hora de reasignar qué núcleos sirven para qué en un momento dado entre ejecución en tiempo real y cargas de computación o de un sistema operativo.

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Vía: AnandTech.