Razer está empezando a sacarle provecho a su adquisición hace unos años de THX, una de las principales empresas del sector del audio. En esta ocasión saca durante el verano boreal los BlackShark v2, que son unos auriculares para jugones que quieran un buen audio envolvente a un precio razonable, y estos auriculares lo ofrecen por 109.90 euros. Es un punto de precio que es ya algo elevado para la mayoría de bolsillos, por lo que hay que ver si realmente merecen la pena.

Desembalado y características

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Razer cambia un poco la caja de estos auriculares haciendo que se abran por arriba e inmediatamente se vea la nota de agradecimiento por la compra de los BlackShark v2. Tras sacar la bandeja de cartón se puede ver los auriculares metidos en una bolsa de transporte de fieltro, y en su interior a su vez los auriculares están protegidos por otra bolsa de poliuretano y hay dos bolsitas más con el micrófono retirable y el la minitarjeta de sonido por USB. Más allá del libreto de instrucciones, no hay nada más en la caja.

BlackShark v2 de Razer
TipoCircumaurales cerrados
Peso262 gramos
Conector3.5 mm de cuatro polos
Respuesta en frecuencia12 a 28 000 Hz
Transductores50 mm de neodimio
Impedancia32 Ω
Sensibilidad100 dB ± 3 dB
Potencia de entrada máxima30 mW
Sonido 7.1sonido espacial THX
Micrófono: respuesta en frecuencia100 a 10 000 Hz
Micrófono: sensibilidad–42 dB ± 3 dB
Micrófono: tipounidireccional
Micrófono: S/R> 60 dB
Cable1.8 m
Funciona conPC, consolas, dispositivos móviles
PVPR109.90 euros

Los auriculares tienen una diadema con un buen acolchamiento recubierto de tela transpirable, aunque no termina encajando la diadema en las copas de los auriculares. En su lugar Razer ha preferido realizar el ajuste de altura de las copas mediante un sistema de dos varillas que personalmente no me termina de agradar. La estructura es rígida, incluidas las varillas, pero le dan un aspecto de endeble que no se lo puede quitar de encima. De las copas salen unos cables de color verde que va a la diadema.

Las copas están hechas de plástico negro, de muy alta calidad y buena sensación al tacto, con el logo de Razer en color verde en ellas. Los auriculares están forrados con un grueso acolchamiento de viscoelástica recubierto de tela transpirable, los cuales son bastante cómodos de llevar puestos durante horas. La tela es un diseño nuevo para reducir la sudoración y generación de calor. Razer promete un aislamiento pasivo del ruido, que sí, aisla un poco, pero está a años luz de una cancelación de ruido como la de los QC35 de Bose. Se van a seguir escuchando todos los ruidos de alrededor, pero bajados un par de decibelios.

Los transductores son de 50 mm hechos con un diafragma chapado en titanio con el que Razer promete una mayor claridad y reducción de la distorsión. A este diseño lo denomina TriForce Titanium y lo va a ir utilizando seguramente en más auriculares de todos los puntos de precio. Los transductores tienen tres partes para personalizar la reproducción de frecuencias graves, medias y agudos, lo que en la práctica podría ser un tres en uno, aunque sigue siendo un solo transductor.

El micrófono es de tipo cardioide, que dicho en cristiano es un micrófono unidireccional para captar el sonido de lo que tenga delante y no por detrás. Son los micrófonos habituales en los auriculares para jugar, aunque tienen sus propios problemas desde el punto de vista de la ingeniería de audio. En este caso no hay efectos secundarios en los transductores de los auriculares, y no he notado ningún problema de sonido en su uso. En una de las copas hay un botón para silenciar el micrófono cuando se quiera, y en otra hay una rueda para ajustar el volumen.

Programa de configuración

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Estos auriculares incluyen por defecto una clavija de 3.5 mm, por lo que no precisan de ninguna configuración para su uso ni lo permite a través de Synapse 3.0. La calidad del sonido es buena mediante este método de conexión, pero si se quiere disfrutar del sonido espacial THX hay que usar el adaptador USB que es una minitarjeta de sonido. En ese momento se abren las opciones de configuración en Synapse 3.0 y se puede empezar a trastear.

No hay excesivos parámetros que ajustar, pero entre ellos están el mezclador de volumen, la comprobación del audio especial THX con diferentes perfiles preconfigurados, y la asignación automática o no de perfiles de audio espacial al sonido procedente de cada aplicación por separado. Hay un apartado de refuerzo de graves, normalización de sonido, ajuste en la claridad de voz y de ecualización con el que se puede trastear bastante más y crear perfiles. Hay otro apartado para ajustar todo lo referente al micrófono. Ninguna de las dos cosas podía faltar.

Los parámetros de configuración abarcan todas las posibilidades, se pueden crear perfiles de ajuste para distintas situaciones y equipos, aunque los auriculares en sí no tienen memoria en el que almacenarla. En este caso, se guardarán los perfiles en la nube de Razer, y estarán disponibles en el resto de equipos donde uno se autentique con su cuenta de Razer.

Razer proporciona perfiles de sonido THX específicos para diversos juegos, y más que irá añadiendo. Lo hace con un par de ajustes posibles: THX ambiental y THX competitivo. El primero es un posicionamiento realista del sonido, mientras que el segundo está orientado a que se pueda posicionar mejor a aliados y enemigos en el juego. Los perfiles modifican diversos parámetros del sonido en cada juego como la reverberación, la ecualización y el propio audio posicional por defecto. Es muy efectivo y útil.

Sonido sobresaliente en juegos

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De lo primero que voy a hablar de estos auriculares es del sonido y de los métodos de uso. A través de la clavija de 3.5 mm el sonido está bastante bien, aunque todo dependerá de lo que se escuche. La voz se escucha cristalina, mientras que la música dependerá del tipo; los agudos se escuchan muy bien pero a los graves les falta gancho. No es nada que no se pueda ajustar con un poco de ecualización, pero me ha resultado curioso teniendo en cuenta que son unos auriculares para jugones.

Una vez que se conecta el adaptador USB la cosa varía bastante. El sonido pasa por el posprocesado de audio espacial THX, haciendo poco recomendable su uso si se quiere disfrutar de simplemente música. Es probable que la mayoría de usuarios no noten la diferencia, pero alguien con el oído un poco más entrenado notará rápidamente que está pasando algo. Ese algo son los perfiles de audio espacial THX.

La calibración del audio espacial THX no me ha parecido necesaria y funciona muy bien nada más instalar el adaptador USB. He podido probarlos con Assassin's Creed Origins y Destiny 2 y los he comparado con mis auriculares habituales —unos QC35 de Bose— y ciertamente en juegos gana por goleada los BlackShark v2, como no podía ser de otra forma —empezando por que es una conexión cableada y no Bluetooth—. El sonido posicional está muy bien implementado, se escuchan ecos y otros sonidos pudiendo situar más o menos su procedencia respecto a los oídos, y la implementación del sonido en general es estupenda.

Yendo un poco más allá del sonido en sí, los auriculares son muy cómodos, aunque no me ofrece demasiada confianza el método para ajustarlos. En lugar de una diadema al uso la compañía lo ha sustituido por dos barritas de hierro a cada lado, lo que me da una sensación de miedo a la hora de extenderlos. Parecen de plástico por el recubrimiento aunque sean de metal, y da una sensación de fragilidad aunque solo sea sensación y la construcción sea robusta. Pero llamadme viejuno, porque habría preferido una diadema como las de toda la vida, como la de los QC35 o cualquier otro. Otro punto negativo lo situaría en el acolchado de las copas, porque están recubiertas de tela y dan un poco de calor —y con el calor de Madrid en el verano, y eso que esté está siendo suave, puede molestar un poco—. Eso sí, no tengo aire acondicionado, por lo que estoy en casa a mis 30 graditos, por lo que es un problema que no todo el mundo tendrá.

Estos auriculares de Razer cuestan 109.90 euros, y en parte eso explica varias cosas del modelo. No son baratos, no son caros, pero si incluyeran este sonido y una construcción mucho más sólida y mejor acolchado se irían a un precio bastante superior. Entiendo que Razer ha primado el sonido frente a otros aspectos para ofrecer el audio espacial THX a precios razonables, y el producto final es bueno, aunque no excelente. Si se quiere algo claramente mejor habría que irse a los Kraken Ultimate de la propia Razer, pero esos ya cuestan 150 euros.

Estos BlackShark v2 van a un público que quieren el mejor sonido en juegos, y eso es lo que ofrece el sistema de THX incluido en los auriculares, dejando otros aspectos a un lado. El apartado de la construcción se deja ligeramente en segundo plano, y no entendáis que sea malo, pero soy más del diseño de los Kraken 2019, que son los auriculares que uso cuando los QC35 se quedan sin batería —que me pasa mucho por despistado— o cuando estoy con auriculares en el PC que uso para jugar.

En definitiva, si se quiere un gran audio espacial no se va a encontrar nada mejor en el mercado, y si lo que quieres es el mejor audio en juegos, estos son tus auriculares. Si buscas algo más ergonómico, te remitiría a los Kraken Ultimate, y si quieres algo más barato y más generalista, se tienen los BlackShark v2 X, que son el modelo económico de estos. Su precio es de 70 euros, y llegan con el mismo sistema de sonido THX integrado pero sin adaptador USB, y van a sustituir en el punto de precio a los Kraken 2019.

Sea como sea, los BlackShark v2 aportan una gran calidad de sonido que no defraudará a los más jugones, un buen aislamiento pasivo —aunque sigue siendo pasivo—, una estupenda calidad de micrófono, y eso es lo que importa en unos auriculares para juegos.

Puntuación

8.9

sobre 10