Intel ha realizado más cambios de los aparentes a su línea de procesadores de sobremesa Core de 10.ª generación, y uno de ellos se centra en la refrigeración de serie que viene con los modelos que no son expresamente para overclocking y que vienen identificados con el sufijo K. La ha remodelado, con un cambio estético sobre todo, y está por probar si aportan mejores temperaturas y menor ruido.

Esta refrigeración tiene un disipador que pasa a ser de color negro en lugar del muy industrial color gris, con un ventilador de siete aspas y una cobertura algo más gruesa. La base es de cobre con la pasta térmica preaplicada. Además, el cable de alimentación y control de cuatro pines ahora llega forrado de tela trenzada, por lo que el aspecto de esta refrigeración mejora muchísimo. Están marcados para una potencia de diseño térmico de 65 W.

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Vía: Guru3D.