Razer continúa con su apuesta por los portátiles para jugar, y lo hace con una interesante renovación del Blade Stealth. No es el mejor equipo para jugar, pero lo promociona como un equipo ligero y pequeño para trabajar, y que se puede utilizar para jugar en casa al conectarle una tarjeta gráfica externa (eGPU) a través de su puerto Thunderbolt 3. Pero en esta renovación también servirá, sin esa eGPU y de una forma básica, para jugar.

La compañía ha mejorado el procesador de un Core i7-8550U a un Core i7-8565U de generación Whiskey Lake, que es una versión subida. Sigue siendo de cuatro núcleos físicos con multihilo (ocho lógicos) con una frecuencia base de 1.8 GHz, pero el turbo pasa de los 4 GHz a los 4.6 GHz. Sigue siendo un procesador de 15 W de potencia de diseño térmico (TDP), con 8 MB de caché y una unidad gráfica UHD 620.

Blade Stealth de Razer
Blade Stealth (finales 2018) Blade Stealth (2017, 8.ª gen.)
Compañía Razer Razer
Pantalla 13.3" IGZO 13.3" IGZO
Resolución 1920 × 1080 px 3200 × 1800 px
Procesador Core i7-8565U Core i7-8550U
Tarjeta gráfica GeForce MX150 UHD Graphics 620
Memoria 16 GB 16 GB
SSD 256 GB PCIe 3.0 x4 NVMe 512 GB PCIe 3.0 x4 NVMe
Disco duro GB GB
Batería mAh mAh
Peso 1.31 kg 1.35 kg
Extras USB tipo C
Conexiones 2× USB 3.0,
1× USB 3.1 tipo C,
1× HDMI,
1× Thunderbolt 3
2× USB 3.0,
1× HDMI,
2× Thunderbolt 3

En esta ocasión, Razer ofrece la posibilidad de adquirirlo con una GeForce MX150 de 4 GB, y en su versión subida de TDP hasta los 25 W, lo que al menos permitiría jugar a una calidad normal o baja a 1080p en una variedad de títulos. Es un chip de 384 sombreadores de arquitectura Pascal, por lo que tampoco se le pueden pedir maravillas, y la versión normal rinde aproximadamente como una GT 1030.

El ancho del portátil se reduce algo, pero aumenta su grosor, por lo que se queda con un tamaño similar. Mide 304.6 mm × 210 mm × 14.8 mm y en función de la configuración pesa desde los 1.28 kg a los 1.38 kg. Incluye una batería similar de 53.1 Wh, y se recarga por un puerto USB tipo C con un cargador de 65 W. La pantalla de 13.3 pulgadas es ahora de 1920 × 1080 píxeles, con opción de 3840 × 2160 píxeles, pero en un equipo tan pequeño lo veo contraproducente para su autonomía. La calidad de la pantalla es alta, con 400 nits de brillo máximo y cubre el 100 % de las gamas sRGB y AdobeRGB, por lo que se podría usar para cierto trabajo profesional de diseño gráfico.

Dispone de un conector Thunderbolt 3 —que siempre usan un conector USB tipo C— compatible con salida de vídeo DisplayPort, un USB 3.1 tipo C, dos USB 3.0 y un conector de 3.5 mm. Tiene conectividad wifi 802.11 ac y Bluetooth 5.0, y se puede configurar con 8 o 16 GB de memoria LPDDR3 a 2133 MHz, y 256 GB de SSD de tipo SATA 3, o entre 256 y 512 GB de SSD de tipo PCIe 3.0 ×4 que usará la ranura M.2 que dispone para almacenamiento. No falta una cámara web, teclado con retroiluminación RGB, y sonido estéreo con Atmos de Dolby a través de cuatro altavoces.

El modelo base —sin tarjeta gráfica dedicada, 8 GB de RAM y 256 GB de SSD SATA3— cuesta 1399 dólares mientras que el avanzado —16 GB de RAM, MX150, pantalla 4K y 512 GB de SSD PCIe— llega a los 1899 dólares.

Vía: AnandTech.