AMD ha anunciado los resultados del tercer trimestre del año, y como los trimestres anteriores, no trae buenas noticias. La compañía ha vuelto a entrar en números rojos, perdiendo 197 millones de dólares. En el segundo trimestre del año perdió 181 M$.

Los ingresos han caído hasta los 1.060 millones de dólares frente a los 1.430 M$ que ingresaron en el mismo periodo de 2014. Es un ligero aumento intertrimestral desde los 942 M$. La principal causante de la disminución de ingresos ha sido la división de Computación y Gráficos, que ha ingresado 424 M$ (reportando unas pérdidas de 181 M$), una notable disminución desde los 781 M$ del mismo periodo de hace un año.

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Se salva por el sector de las consolas

Por otra parte, la división de Empresas, sistemas empotrados y semipersonalizados se ha mantenido fuerte, ingresando 637 M$, una ligera pérdida frente a los 648 M$ del mismo periodo de 2014. Esta división es la que vende los procesadores de PlayStation 4 y Xbox One, y AMD está actualmente atada al buen funcionamiento del sector de las consolas.

AMD continúa su reestructuración, ya que ha anunciado la venta de su sección dedicada al cribado de chips producidos por GLOBALFOUNDRIES para destinarlos a los distintos fabricantes de tarjetas gráficas. Ahora la realizará una empresa surgida de una alianza con NFME (Nantong Fujitsu Microelectronics), lo que le permitirá desprenderse de 1.700 empleados.

La mala situación de AMD pone en peligro los precios de los procesadores y tarjetas gráficas para PC. Con Intel y Nvidia rozando el monopolio, sólo la presentación durante 2016 de productos que estén a la altura de las expectativas puede salvar a la compañía y los bolsillos de los consumidores.

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Vía: AnandTech.