El crowdfunding, o microfinanciación, se basa en conseguir recolectar pequeñas cantidades de dinero de una gran cantidad de personas dispuestas a financiar tu proyecto. Es algo muy habitual hoy en día en todo tipo de empresas, pero también en gente de la calle que de otra forma no podría contar con el dinero para llevar al mercado sus buenas ideas.

En los últimos meses, ¿quién no ha oído hablar de Kickstarter? Es una web en la que crear tus proyectos y que a cambio de una pequeña comisión te gestionan la recolección de fondos. De ella han salido éxito como el reloj inteligente Pebble, la pequeña consola con Android OUYA, y juegos como Star Citizen (sucesor espiritual de Wing Commander) o Godus (el nuevo Populous).

Un estudio ha desvelado la cifra que recaudaron los proyectos mediante la microfinanciación en 2012, y es de vértigo: 2.700 millones de dólares (unos 2.200 millones de euros). Estas cifras se dividen en 1.600 millones procedentes de los financiadores norteamericanos y 945 millones de los europeos; el resto del mundo parece tener poco interés por el crowdfunding. Su problema en la mayoría de los países es que se encuetra en un vacío legal, del que salrá en EE.UU a finales de este año cuando entre en vigor las leyes que lo regulan en la JOBS Act.

En España hay diversas iniciativas para legalizarlo, pero de momento no parece que vaya a haber una normativa que lo regule. Es interesante que lo esté para que no haya problemas de caracter legal al dar dinero a un proyecto. Pero en los países hispanohablantes contamos con sitios web como Socios Inversores o Bihoop, aunque están más orientadas a financiar la creación de startups y sus proyectos. Para la creación de proyectos de micromecenazgo hay que irse ya a las páginas internacionales como Kicktarter o Indiegogo.