Parece que han pasado mil años desde que hice la crítica de Thor: El mundo oscuro, ya que se estrenó a finales de 2013. Cuatro años después, el estilo de hacer las películas de Marvel Studios ha cambiado, como ha cambiado la orientación de la web o mi forma de escribir. Cuatro años dan para mucho. Pero cuatro años más de películas Marvel empieza a evidenciar que la gallina de los huevos de oro está empezando a flojear.

Voy a criticar primeramente lo que peor veo de la película. La siguiente crítica no destripa nada de la trama, ya que me centro como de costumbre en los actores, la calidad del guion y las cosas rarunas que pueda tener, sin entrar en detalles.

De héroes a bufones

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La tónica general actual de las películas Marvel es la de convertir a los personajes cuanto menos en unos bufones en la gran pantalla. Lo que no pueden suplir con un guion más elaborado, lo suplen con chascarrillos. Chris Hemsworth ha pasado de la majestuosidad de Thor de la primera parte a ser algo más cercano a un bufón patoso, y es la tónica general que está siguiendo Marvel Studios ahora mismo en las películas. Mucho más efectivo que el acercamiento oscuro de Warner Bros. con las películas de DC Comics, pero uno que termina —o terminará— cansando.

Guardianes de la Galaxia vol. 2 fue entretenida, pero con un Drax que era el mayor payaso del universo. Lo peor de la película, y con diferencia. En la película de Spiderman: Homecoming, Spiderman siempre ha sido propenso a los chascarrillos y gracietas, por lo que los cómics respaldan su personalidad. La película de Ant-Man también avala esas situaciones cómicas, porque el personaje, simplemente, es un pringado. En el caso de Thor, ciertamente nada respalda la cantidad de tonterías y tono de bufón que mantiene el personaje.

No me gustaría que la película de Los Vengadores: La guerra del infinito se convierta en una sucesión de a ver quién es el más payaso, porque en Thor: Ragnarok hasta la Masa y su parte humana Banner se convierten en generadores de gracietas. Thor más Hulk más Iron Man más Spiderman más Drax... Festival del humor versión Marvel. Por favor, no.

Ahora, la película

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Dejando a un lado el derrotero cómico de las películas Marvel, que es preocupante, Tika Waititi ha sabido dirigir bastante bien la película y sacar provecho de los actores. El papel destacado lo tiene Jeff Goldblum, actor colosal venido a menos en los últimos quince años —tanto que tuvo que aceptar participar en Indepence Day: Contraataque, y que en su papel del Gran Maestro lo borda. Chris Hemsworth no es que necesite interpretar demasiado en esta película, pero como Thor siempre ha dado la talla, y Mark Ruffalo como Hulk siempre es bastante correcto —nunca ha sido un gran actor, pero tampoco es malo—.

Tom Hiddleston repite como un Loki con habitual animosidad con su hermano, pero la relación entre ambos está algo forzada en la película. Idris Elba es otro gran actor británico que siempre llena la pantalla cuando aparece, y como Heimdall siempre ha sido imponente. El mejor papel se lo lleva Cate Blanchett, ganadora de dos óscares de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, bastante convincente como la villana de la película, Hela. Tessa Thompson en su papel de... —no voy a decirlo, aunque no es un destripe serio—, resulta en un personaje algo plano, como lo es el de Karl Urban —sustituto de Heimdall, y otro que sufre de la bufonitis de las películas Marvel actuales—, y Anthony Hopkins siempre está bien en cualquier papel, por pequeña aparición en la gran pantalla que tenga, y en el caso de Odin ha dado más que la talla en las dos películas anteriores.

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Como he dicho anteriormente, Tika Waititi ha sacado el máximo provecho a cada actor en función del personaje que interpretan, y cualquier problema de los personajes deriva de un guion excesivamente basado en entrar por los ojos. Obviamente los efectos especiales son estupendos, y saturan la película de principio a fin, y es bastante necesario para el tipo de ambientación que es: otros mundos del universo, con sus peculiaridades en forma de criaturas de todo tipo —sobre todo Sakaar, donde se desarrolla parte de la acción—.

La película es netamente hecha en Marvel Studios. Es una película de acción bien aderezada con chascarrillos y situaciones cómicas —bastantes menos de lo que han dado a entender algunos críticos—, que permite que la falta de originalidad o los agujeros negros del guion pasen totalmente desapercibidos. Marvel Studio hace malabares con la acción y comicidad de sus filmes, y de momento no se le caen las bolas. Aunque, en realidad, para la gran pantalla resulta una película suficientemente original, aunque no así para los amantes de los cómics. Pero el conjunto resultante es mucho más potable que la inmensa mayoría de las películas de acción que se estrenan desde hace unos años en el cine.

Thor: Ragnarok hace más bien que me pregunte cuánto más podrá Disney obtener huevos de oro de las películas de superhéroes, ya que el trayecto de los dos o tres últimos años ha sido bastante irregular. Sí, triunfan en el cine. Sí, triunfan en vídeo. Pero el espectador medio empieza a cansarse de este tipo de películas porque el formato es siempre el mismo. Después de que la Fase 3 del Universo Cinematográfico Marvel llegue a su fin con La guerra del infinito, la Fase 4 dará comienzo, y si siguen en esta línea, la atención del público puede desvanecerse.