Hace trece años, Sony se mofó abiertamente de Microsoft por los planes de que la Xbox One se centrara sobre todo en la compra digital de videojuegos. Hasta publicó un vídeo para demostrar lo «fácil» que era compartir un juego en una PlayStation, el cual lo tenéis más abajo. El problema es que fue lo que mató los planes de Microsoft de poder compartir digitalmente los juegos de Xbox con miembros de la familia o amigos mediante un «préstamo» digital, ya que toda copia de juego debía ser validada en los servidores de Microsoft. No habría estado mal la opción física total, y que cada uno eligiera la copia digital o física, pero nunca llegó a implementarse, porque el encargado de la Xbox por aquel entonces terminó dimitiendo.

En este tiempo no es que haya cambiado mucho el tema de los juegos de consola, pero sí que ha cambiado Sony, porque la coyuntura económica es complicada. Así que la compañía ha optado por eliminar la venta de juegos en disco, lo cual tendrá lugar en enero de 2028. Probablemente coincidiendo con el lanzamiento de la PlayStation 6. Al menos esto aplicará para los nuevos lanzamientos, porque los antiguos seguirán en producción previsiblemente un tiempo. También hará innecesaria una versión con lector de disco de la PS6. El problema es que ahora Sony no plantea ningún tipo de préstamo de esas obligatorias copias digitales de juegos.

Pero la compañía también ha anunciado que cierra la tienda digital para las PlayStation 3 y PlayStation Vita, lo cual vuelve a poner el foco en si los juegos digitales que compramos son realmente nuestros o les estamos regalando el dinero a estas compañías, sin tener alternativas. Diréis que es que son consolas viejas, pero más vieja es la 3DS y mi novia estaba jugando al Profesor Layton y la llamada del espectro en ella las últimas dos semanas, uno que tenía pendiente desde hace bastante y que es de 2009. Por aquello de que los jugones jugamos poco a los títulos actuales, y mucho más a los que ya tienen un cierto tiempo. Sí, estamos en 2026 y casi todo se vende digital, pero se deberían de buscar formas de que incluso las copias digitales de videojuegos estén disponibles cincuenta años si hace falta. Que haberlas, haylas.

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