Aunque el complemento perfecto de jugar en PC sea la Switch, por la portabilidad y sus exclusivos, una PlayStation tampoco está mal para ciertos títulos. Así que personalmente me resulta más interesantes los mandos que funcionan perfectamente en PC y PlayStation como el Omega de Scuf. Es un modelo con mejoras en cuanto a botones y calidades, pero cae en la parte alta del sector, como suele ocurrir con la mayoría de mandos de la compañía.
Desembalado y características

El mando Omega de Scuf Gaming llega en una caja blanca y azul en cuya portada deja claro que es para PlayStation y que es un mando inalámbrico. En la contraportada se hace un repaso rápido a algunas de sus características, como las palancas analógicas TMR, el peso o tamaño del mando, pero eso lo comentaré más abajo.
Al abrir la caja se puede ver un estuche con cremallera de color negro en el cual va el mando , debajo del cual hay una caja con los extras. Luego ya se puede ver el manual con información de seguridad y conformación. Los extras incluyen un cable de tres metros USB-C a USB-A forrado de tela trenzada, tres palancas intercambiables cóncavas y convexas y con distintas alturas para personalizar el mando, el receptor USB de buen tamaño, botones intercambiables, y un fijador para que el cable no se suelte en mitad de la partida.
El diseño del mando mezcla los diseños que hace para sus mandos de solo PC, pero acercándolo un poco más a la estética de los mandos de Sony, y el resultado me parece bueno. Aunque tampoco es que el diseño sea algo en que se pueda innovar hoy en día. La disposición de las palancas es simétrica; lo estándar en los mandos de PlayStation y que servirá mejor para unos juegos que para otros. Personalmente prefiero la disposición de Xbox para (casi) todo, pero eso es cuestión de gustos.
Hay una cruceta de cuatro direcciones con mecanismos de un clic muy agrdable, fáciles de pulsar pero con cierta retención para evitar pulsaciones involuntarias. Más o menos iguales son los botones de la botonera, porque usan los mismos interruptores mecánicos de OMRON. En el centro del frontal está la habitual zona táctil de los mandos para PlayStation, agradables al tacto, y con clic. También se puede ver un botón de PlayStation y el botón de perfiles.

El mando mide 115 mm × 164 mm × 64 mm y pesa 254 g. El tema del peso influye más en si vas a jugar mucho o poco rato, o en si en un juego prefieres un modelo más pesado y que te deje las manos más quietas para ganar precisión. Al final son cuestiones más subjetivas, aunque personalmente prefiero los modelos ligeros porque cuando me pongo a jugar no lo hago solo diez minutos. Además el peso está muy bien distribuido.
Lo particular del mando es que la cobertura se puede retirar porque es de fijación magnética. Eso deja a ver un par de interruptores adicionales bastante importantes. Uno es para cambiar entre su uso con PC o con PlayStation. El otro es para cambiar el modo de uso entre Bluetooth, receptor USB o cableado.
Quitar la tapa también da la posibilidad de cambiar varias cosas. Además de las palancas, que puede ser ideal para cuando se desgasten o se quiera cambiar a otra de mayor o menor altura o tacto, los botones de la cruceta y la botonera también se pueden quitar porque también se fijan magnéticamente.
Adicionalmente, se pueden cambiar los dos botones laterales que tiene este mando por los que se incluyen de intercambio en la caja de extras del mando. Estos botones laterales también se pueden configurar, y están en una posición que inicialmente puede parecer extraña. Lo puede ser, aunque están pensados para accionarse con las articulaciones de los dedos.
La sensación de clic de los botones laterales es igual que la de los botones frontales, y es bastante buena. Muy similar, por no decir igual, es la sensación de pulsación de los gatillos cuando tienen su recorrido limitado y funcionan como botones. El limitador está ubicado en el propio gatillo, lo cual resulta raro a la vez que complicado de cambiar rápidamente. Habría preferido interruptores en un sitio más accesible. Como gatillos analógicos, su forma, presión y deslizamiento es igual de bueno que la del resto de los botones. Ya lo puede ser en un mando de 240 euros. Los botones frontales y los gatillos tienen una pequeña textura que sienta bastante bien al uso y pulsación.
Esto me lleva a las abrazaderas. Tienen un recubrimiento de goma texturizado con hexágonos que hará que sea muy difícil que el mando se escurra. La pega es la de siempre: que la suciedad se meterá más fácilmente, y sobre todo el sudor en verano. Por el diseño que tiene el mando, que es fácilmente desmontable, igual hasta se podrían cambiar con el tiempo.
En la parte superior también está la toma USB-C, mientras que en la inferior hay cinco botones de función (G1 a G5), que pueden usarse también para acciones como reproducir/pausar, etc. En PlayStation solo funcionan cuatro. En esta parte también es donde está la toma de audio de 3.5 mm. También se puede ver una franja de iluminación ARGB personalizable que queda suficientemente discreta.
En la parte inferior hay cuatro botones de acción adicionales, dos de los cuales se pueden eliminar si así se quiere. Se pueden quitar los botones y poner las tapas que se proporcionan en la caja de extras. Los dos botones más pegados a las agarraderas están bien posicionados y son de fácil pulsación. Los otros dos están más retirados, y por su posición sería más bien para asignarles acciones que no sean críticas.
Experiencia de uso

Los títulos que suelo jugar son mayormente de acción tipo Cyberpunk 2077 o Crimson Desert, y este último es con el que más estoy últimamente, junto al inevitable WoW —aunque poco—, y he estado retomando el Two Point Museum con un DLC de museo de arte que han metido. Lo que no suelo jugar son títulos de lucha, aunque de vez en cuando sí que me gusta echarme alguna carrera en algún Forza —aunque hace unos años que casi no los juego—.
Lo comento porque obviamente si os digo que el mando es genial para los juegos de lucha deberíais tomarlo con pinzas. Aun así, creo que con este mando no habrá demasiados problemas, aunque depende de lo que se busque. La inclusión de distintos tipos de palancas beneficia a que se adapte mejor a cada usuario. Los interruptores mecánicos en la cruceta beneficia bastante al mando en este tipo de juegos, aunque algunos puedan buscar una cruceta de ocho direcciones que sería el fallo del mando para ellos. El sondeo a 1000 Hz será apreciado en estos juegos.
Aunque al final, los que realmente le dan a juegos de lucha terminan optando por un mando de recreativa para tener mejor direccionalidad con la palanca y tener mejor disposición de los seis botones de acción que tienen muchos títulos. En el grupo de frikis que frecuento en la Euskal hay varios que lo son mucho de los juegos de lucha, y cada año hacemos torneo de Street Fighter. Pero eso es otra historia.
Con los de carreras, que es opuesto a las necesidades de los de lucha como el F1 2024, ciertamente me ha parecido un buen mando, con precisión, y diría que el recorrido de los gatillos analógicos es mayor que el del Xbox Elite que suelo usar. El problema para este tipo de juegos es evidente: el mando carece de vibración. Eso me temo que romperá totalmente el uso competitivo en juegos de carreras, aunque a mí personalmente no me importa porque siempre desactivo la vibración de los mandos. Me molesta bastante incluso en vibraciones leves.
Así que donde destaca es precisamente en los juegos de tiros, aventuras, etc., que son los que más me gustan. En Crimson Desert me ha parecido muy bueno: precisión, configurabilidad, instantaneidad en las pulsaciones. Con las palancas TMR no he notado absolutamente ningún problema a la hora de apuntar fino en Cyberpunk 2077, que estoy intentando hacerme el DLC ahora que tengo un poco más de tiempo para jugar. Quizás esté abarcando mucho juego para el verano, que habrá que visitar la playa también. Pero se echaría en falta algo en la línea de los gatillos adaptables del DualSense para este juego en concreto. Así que personalización y precisión es lo que lo hace destacar en estos juegos, si no te importa perder la vibración.
Lo que me ha parecido más dispar son las levas, o botones traseros. He preferido quitar los dos que se pueden cambiar por unas tapas porque no he hecho más que pulsarlos sin intención. Era eso o deshabilitarlos por la aplicación. Probablemente sea por mi tipo de agarre, pero me parece un acierto que se puedan quitar directamente. Con los botones laterales no he tenido esos problemas y remapeados son bastante útiles.
Sobre el uso de las palancas tampoco tengo quejas. Me parecen altamente precisas, y con un punto de resistencia en su desplazamiento que me ha gustado bastante. Desde hace un tiempo han aparecido modelos que se puede cambiar la resistencia de las palancas, pero con la que llega el Omega me parecería innecesaria esa personalización.
Personalización

La configuración del mando se hace a través de la aplicación Scuf que está disponible tanto para Android como para iOS. Para que el mando se pueda configurar no hace falta que esté en modo Bluetooth ya que puede estar en el de receptor USB. Solo hace falta mantener pulsado una combinación de botones hasta que la barra de iluminación frontal se pone en rosa. Tras ello, el mando aparecerá en la aplicación y se podrá configurar.
Las opciones de configuración son muy completas: desde las zonas muertas hasta la curva de respuesta de los gatillos, pasando por la reasignación de botones. Si se usa con un PC, además se pueden asignar combinaciones de teclas del teclado, por lo que los botones G resultarán útiles para acciones adicionales.
Conclusión

Scuf ha hecho una gran labor con el Omega, aunque hay que tener presente el problema al que se enfrenta. Es un gran mando, con buena capacidad de personalización, y su vida útil será mayor gracias a que se pueden cambiar algunos elementos críticos, como las palancas, y a que estas cuentan con mecanismos TMR. Pero sigue siendo un mando de 240 euros en un mercado donde hay una oferta variada de mandos a 50 euros con gran relación calidad-precio, y en torno a los cien euros se encuentran mandos que no tienen tanto que envidiarle al Omega.
Una ventaja del Omega, costando el doble, es su calidad de fabricación y sus opciones de personalización. A nivel técnico, no habría estado mal poder ajustar la tensión de las palancas; algún mando que analicé el año pasado lo permitía a un precio bastante inferior. Y es algo que importa, porque distintos juegos pueden requerir un deslizamiento diferente.
Otra ventaja es la aplicación de configuración para sacar el máximo partido al mando, aunque en esta ocasión sea solo para móviles, como ocurre con otros productos de la marca, como sus auriculares. Es bastante intuitiva, y hay que añadir que para ajustar ciertas funciones no hace falta abrirla: basta con una combinación de botones en el propio mando. Eso también hace que se pueda usar para jugar en dispositivos Android e iOS.
Por sus características de personalización, su calidad de fabricación y su precisión en juegos, es un modelo muy recomendable; de los mejores del mercado si el presupuesto no es un obstáculo. El problema es que resulta inaccesible para la gran mayoría de jugadores. Aun así, sus virtudes son innegables, y es un gran mando para cualquier jugón que sepa aprovechar tanto botón y tanta capacidad de configuración.
Puntuación
8.5
sobre 10