La popularidad de los videojuegos va en aumento y más aún cuando llegan bombazos como el que ha representado Fortnite: Battle Royale a lo largo del año. Pero de este producto desarrollado como quien dice «en dos tardes» desde Fortnite, el cual iba a ser un juego inicialmente de jugador contra entorno (JcE) pero que el éxito de PlayerUnknown's Battlegrounds les dio la brillante idea de aprovecharse de su tirón. El resultado es inmejorable, ya que Epic Games ha conseguido 3000 millones de dólares durante 2018 con este juego.

La valuación de la compañía se sitúa ahora en los 15 000 M$, por lo que su éxito ha sido rotundo. El secreto se puede ver en el motor gráfico Unreal, fácil de llevar a cualquier plataforma y que funciona muy fluido. Todo lo contrario del terrible motor gráfico y falta de optimización de PlayerUnknown's Battlegrounds, si bien en el último año ha mejorado sustancialmente, incluida la versión de Xbox One.

Fortnite ha alcanzado los 125 millones de jugadores en Windows, macOS, Android, iOS, Switch, Xbox One y PlayStation 4. Gran parte de su éxito procede de ese despliegue en dispositivos móviles, con el que se estima que solo en iOS ha conseguido 385 M$. Para ser un juego gratuito que se mantiene de las ventas de objetos dentro del juego lo único que hace este tipo de éxitos es revalidar el empeño de las empresas de añadir este tipo de tiendas y las cajas de botín. Se da la paradoja de que el gigante asiático Tencent es la que tiene en China los derechos para PlayerUnknown's Batlegrounds y Fornite para móviles.

No creo que el éxito de Fortnite sea bueno para el sector de los videojuegos, pero sí lo es para Epic Games. Aunque, como ha comentado Tod Sweeney anteriormente, la empresa era ya rentable en el desarrollo de sus juegos. Ponía el ejemplo de Gears of War, que costó 12 M$ su desarrollo e ingresó 100 M$.

Fuente: TechCrunch. Vía: 9to5Mac.