Seguro que muchos levantaron la ceja con escepticismo cuando Square Enix anunció, no solo una nueva entrega de un icono de los videojuegos como era Tomb Raider, si no también un reinicio y la presencia de una Lara Croft joven e inexperta. Pero también estoy seguro de que muchos de ellos la bajaron y dibujaron una sonrisa en su cara cuando pudieron poner sus manos sobre el juego.

Tom Raider (Crystal Dynamics, 2013), fue una sorpresa mayúscula para crítica y público. Durante todo el juego, una joven Lara Croft va aprendiendo habilidades de supervivencia más por necesidad que por espectáculo, recorriendo paisajes increíbles y sobreviviendo (literalmente) a las peores situaciones posibles. En su secuela, Rise of the Tomb Raider, sus creadores han optado por ofrecer eso que tanto gustó de su primera entrega, pero más y mejor.

Antes de nada, quiero aclarar que aunque esté analizando el juego debido al lanzamiento para PlayStation 4 de su edición 20 aniversario y me parecía una buena ocasión, mi experiencia se basa en el juego para PC, por lo que me centraré en los aspectos de la trama principal, aunque detallaré al final qué mejoras incorpora esta versión respecto a la edición normal de Rise of the Tomb Raider.

En busca del poder divino

Durante la primera entrega algunos acusaron a Tomb Raider de ser muy parecido a la saga Uncharted y parte de razón no les faltaba, aunque con el paso del tiempo Nathan Drake aprendió algunos cuantos trucos de la vieja Lara también. Sin embargo, en esta nueva entrega Square Enix ha sabido reconocer cuál era la esencia de la primera entrega o qué le hacía especial, y lo ha potenciado.

La historia sitúa a Lara tras la búsqueda de la legendaria ciudad de Kítezh. Tras la muerte de su padre y los eventos de la anterior entrega, Lara retoma la investigación que había acabado con la reputación de su padre, el cual estaba obsesionado por encontrar un objeto que otorgaría un poder divino a aquel que lo poseyera. Pero por supuesto la cosa no será tan sencilla como ponerse a buscar, porque una misteriosa organización también tiene los ojos puestos en Kítezh y en el misterioso artefacto.

Como en la primera parte, el argumento no deja de ser una excusa pata viajar por parajes impresionantes y enfrentarse a enemigos, pero no por ello pierde valor. Personalmente, como amante de los mitos y leyendas, agradezco que los desarrolladores opten por basar la historia en mitos algo menos conocidos, pero que precisamente por ello se pueden permitir mayores libertades en el argumento. Aunque las partes importantes de la historia están explicadas en las cinemáticas del juego, aquellos a los que les atrape deberán buscar las grabaciones escondidas en cada mapa para aprender un poco más de los personajes y de la leyenda de Kítezh.

Nadie se mete con una Croft

Si en el primer Tomb Raider se manejaba una Lara que pasaba verdaderas dificultades para sobrevivir, en esta ocasión Crystal Dynamics presenta a una Lara mucho más experimentada, que seguirá pasándolas canutas en algunas ocasiones. No tanto como en la primera parte, que era exagerado, pero que la forma de enfrentarse a ellas denota una experiencia. Como parte de esto llega la primera novedad, y es la posibilidad de crear objetos y munición con los recursos que se vayan encontrando, e incluso fabricar diferentes tipos de munición para las armas en mitad del combate.

Esta variedad de munición entre la que elegir ayudará a Lara a adaptarse mejor a los enemigos a combatir, aunque en ocasiones sea precisamente lo que facilite demasiado algunos combates. También repiten las mismas armas de fuego y mi querido arco —mi arma principal durante todo el juego—, pero esta vez se ofrece variedad al jugador con diferentes modelos de distintas características, pudiendo elegir la que mejor se adapte a tu estilo de juego.

Los combates no faltarán en esta entrega, pudiendo elegir un conflicto directo o acabar con los enemigos sigilosamente, pero se ha visto aumentado en este segunda entrega aunque habrá ocasiones en las que no se podrá evitar el enfrentamiento directo. Por eso lo que recomiendo a aquellos que como yo prefieran el sigilo es que no dejen de lado las habilidades de combate cuando gasten los puntos de experiencia en las mejoras. También se agradece la mejora en la inteligencia artificial de los enemigos, que intentarán rodearte y aprovechar las coberturas y no salir corriendo hacia Lara como en la primera entrega.

La otra cara del combate es la de la exploración. Cada escenario estará plagado de secretos —objetos, recursos, tumbas, criptas y más— que invitará a pararse e investigar cada uno de sus rincones. Me ha parecido muy interesante el añadido de aprendizaje de idiomas, los cuales ayudarán a descubrir nuevos secretos ocultos en los escenarios. Por otro lado, también regresa en esta entrega el instinto de supervivencia, el modo de visión que destaca los objetos importantes a la vista. Si eres un completista no pararás de usarlo, pero aquellos que prefieran un reto mayor disfrutarán más de la aventura si lo usan menos, sobre todo a la hora de resolver los puzles.

Las tumbas nunca fueron tan bonitas

Si Rise of the Tomb Raider es uno de los juegos usados en esta página web para realizar los análisis de rendimiento de las últimas tarjetas gráficas, es por algo, además de por ser uno de los primeros juegos con DirectX 12. Si habéis tenido la opción de disfrutar de este juego en todo su esplendor gráfico estaréis conmigo en que es realmente impresionante.

Los escenarios montañosos y nevados son los protagonistas en esta ocasión, y tanto a corta como a larga distancia, a veces dan ganas de parar y quedarse mirando un rato al paisaje. Y no faltarán las escenas de pura acción en las que todo se destruye al paso de Lara, que si bien es cierto que mecánicamente no aportan mucho, son visualmente espectaculares.

No solo habrá nieve, muy bien tratada gráficamente, si no que también habrá diferentes escenarios que aprovecharán elementos como la verticalidad o el agua para aportar variedad en las mecánicas a seguir. En el apartado sonoro el juego también cumple correctamente, con melodías que saben seguir la acción sin resultar pesadas, un diseño de sonido a la altura y un doblaje al español correcto aunque podría ser mejor en el caso de los personajes secundarios.

Para finalizar el análisis, Rise of the Tomb Raider no se queda en la aventura principal e invita a ser rejugado en mayores dificultades y por zonas separadas para obtener puntuaciones en función de la actuación realizada y compararlas con las de tus amigos en una clasificación en línea. Tampoco faltará el multijugador para ponerse a prueba con otros jugadores cara a cara, y recuerda mucho a los combates que se producen en zonas abiertas durante el juego.

Celebración por todo lo alto

Con motivo de los 20 años de la saga, el juego llega a PlayStation 4 en una edición especial y definitiva con todo el contenido descargable para el juego y mucho más llamada Rise of the Tomb Raider: 20 Year Celebration.

Lo más destacable es la inclusión del capítulo Lazos de sangre que llevará al jugador de vuelta a la mítica mansión de los Croft para buscar pruebas de que es la legítima heredera de la Mansión Croft, y que además será compatible con PlayStation VR. También se añade una expansión cooperativa del modo Resistencia para poder jugar junto a un amigo, un modo horda contra zombis, trajes clásicos de la saga y modelos de Lara los juegos antiguos y un nuevo modo de dificultad en la campaña, Superviviente, que inhabilitará los puntos de guardado fuera de las hogueras y subirá la dificultad general del juego.

El glorioso regreso de la asaltadora de tumbas

Rise of the Tomb Raider se autodefine en su propio nombre. Se trata de una mejora de todo lo logrado en Tomb Raider, aunque sin arriesgar demasiado. Esto último no es algo malo porque Tomb Raider gustó mucho, y realmente los que disfrutamos el juego queríamos lo mismo pero más y mejor. Queríamos nuevas historias, nuevos saltos, nuevas armas, nuevos enemigos, tumbas y desafíos, y Crystal Dynamics nos ha dado todo eso. Como indica su nombre, esta entrega es un alzamiento, no se trata ni mucho menos de la cumbre, por lo que yo esperaría una tercera entrega con más novedades.

Si eres un amante de las aventuras de Indiana Jones, de los misterios del pasado, de las leyendas y los mitos, de las ruinas de civilizaciones antiguas y, cómo no, de la acción, de las secuencias de película donde parece que el mundo de desmorona al paso del protagonista y de los saltos imposibles que se salvan en el último segundo, Rise of the Tomb Raider va a ser uno de tus juegos favoritos.

Puntuación

8.5

sobre 10

Lo mejor

  • Ver a Lara de nuevo en acción
  • Una IA de enemigos mejorada
  • Mayor variedad en el combate

Lo peor

  • Continuista respecto a la anterior entrega