El trazado de rayos se ha quedado en una tecnología que hunde el rendimiento de los juegos y en muchas situaciones no aporta una mejora visual clara. Es al final una etapa adicional que se lleva a cabo tras el renderizado de un fotograma, por lo que añade tiempo de procesamiento y por tanto latencia, lo cual hace que caigan los fotogramas por segundo en el juego. La solución fue el escalado por IA (DLSS) que NVIDIA anunció junto a su trazado de rayos allá por 2018. Era una colaboración con Microsoft, y ocho años después esta última compañía ha anunciado una buena actualización de DirectX Raytracing (DXR).

Aborda el problema del rendimiento, pero también el uso de memoria. Con la nueva técnica de geometría agrupada (clustered geometry), que lo que hace, como en otras características que han ido llegando con DX12, es dividir modelos 3D complejos (la geometría) en grupos más pequeños para poder reutilizarlos en ese u otros modelos. Estos grupos (o clústeres) permiten ahorrar mucha VRAM, hasta el 90 % según datos de Microsoft, y porque al final puede aplicarse cambios de rayos solo en partes de la escena realmente afectadas en lugar de en todas.

No hay que tener copias casi iguales de algo ocupando memoria, sino que el resto de modelos apuntan a esos grupos ya creados y reutilizables. En un ejemplo mostrado en una RX 9070, el consumo cayó de 7519 MB a 774 MB. El impacto en el rendimiento fue más sustancial: de 1.2 f/s a 79 f/s. Pero es una prueba enlatada al final, no un juego, por lo que en juegos, con más factores implicados, puede mejorar menos a la VRAM y al rendimiento. También depende de la GPU, los controladores y otras cosas que impactan en el renderizado de los juegos.

Esta característica no es retroactiva. Los desarrolladores tendrán que implementarla en sus juegos, y primero tienen que llegar los controladores de NVIDIA, AMD e Intel, y la actualización de Windows 11 que permita usar esta versión de la API de DX12. En principio, NVIDIA promete compatibilidad desde las RTX 20 y AMD ya lo incluye en las RX 9000. Intel lo promete desde las Arc serie B, mientras que Qualcomm se apunta a ello con los Snapdragon X2.

Vía: Videocardz.