Lisuan Technologies ha publicado las primeras actualizaciones de controladores para su tarjeta gráfica LX 7G100, casi un mes después de que la edición fundador se pusiera a la venta en China. Ambas son del 16 de junio, una WHQL y otra beta, aunque esta última es la que más cambios tiene. La LX 7G100 está basada en la arquitectura propia de Lisuan, una empresa creada por exempleados de empresas como NVIDIA. Esa arquitectura es la la TrueGPU, y este modelo lleva 12 GB de memoria GDDR6 y cuesta 3299 yuanes, unos 488 dólares.

El controlador beta añade compatibilidad con Windows 11 26H1 y con VLC, y añade al panel de control la lectura de temperatura y consumo de la GPU. También añade correcciones de juegos como fallos al iniciarlos, de renderizado en ciertas situaciones, como ocurre con Overwatch en DX12, la prueba de rendimiento de Call of Duty: Modern Warfare, el FSR en Split Fiction y Death Stranding, o el XeSS en Black Myth: Wukong, además de optimizar el rendimiento en otros como Valorant o World of Warcraft.

Que un solo controlador tenga que arreglar tantas cosas, y que la propia Lisuan reconozca una lista larga de juegos que directamente no arrancan Battlefield 6, Apex Legends en DX12, The Last of Us Part II, Indiana Jones y unos cuantos más—, deja claro que para los nuevos actores del sector el problema son los controladores y la miríada de juegos que hay ya en el mercado. Es el mismo problema que tuvo Intel cuando lanzó sus Arc, y eso que Intel llevaba décadas haciendo controladores.

Aun así, la noticia es importante, porque la LX 7G100 es parte del empeño de China por tener sus propias tarjetas gráficas en el sector consumo para no depender de NVIDIA, AMD o Intel, más con las sanciones de por medio. Y al sector no le vendría mal más competencia. En parte la compañía necesita una litografía mejor para poder añadir más sombreadores sin que se dispare el consumo. Puede ser como una RTX 3060 en ciertos juegos, que tampoco está mal, pero al menos China progresa adecuadamente en este sector.