En los últimos días han empezado a correr un montón de memes sobre que el coste de las IA se ha disparado y que sale más cara una IA que un ingeniero de software humano. Vale, los memes tienen gracia, pero pierden de vista lo fundamental: un ingeniero con una IA es mucho más productivo que sin IA. Otro problema de fondo es que los periodistos están mezclando los dos usos de la IA que hacen las empresas: como asistente y como agente autónomo.

El primero es como lo estamos usando los ingenieros para disparar nuestra productividad, y su coste es fijo al mes, o incluso gratis si es para recibir sugerencias de programación. Siendo un solo ingeniero para un proyecto de software grande, he sacado el trabajo de cuatro años en dos meses combinándolo con el segundo modo de agente autónomo —vía Claude Code Max de 180 euros—. Eso incluye el uso más habitual ahora mismo: localizar ese fallo que lleva atormentando al proyecto desde hace una década, o refactorizar amplias partes del proyecto, en este caso tanto el frontal de la web como el servidor. Uno de los cambios de Opus 4.8 es que ahora es muchísimo mejor en bases de código enormes, que es lo que necesitaban las empresas para empezar en serio a replantear su fuerza laboral. Los despidos de principios de año han tenido más que ver con la previsión de futuro y con corregir la sobrecontratación de la pandemia, por lo que los despidos realmente relacionados con la IA no han sido demasiados.

Así que dejando los memes a un lado, las compañías están cancelando el presupuesto en tókenes para uso autónomo de agentes de IA para reorientarlo a un uso más como asistente, con uso como agente autónomo cuando realmente se necesite, no para construir todo con una IA. Microsoft o Uber lo han hecho ya tras gastar una salvajada en tókenes mientras sus ingenieros se quedaban mirando a la pantalla sin hace nada. Se ha debido también porque les ha dado por crear competiciones de a ver quién usa más tókenes, y lo han usado para cosas que haciéndolas a mano lleva diez segundos y con IA cinco minutos y 500 dólares.

El problema se resuelve con las empresas entendiendo cómo combinar ambos usos y acelerará los despidos: si como asistente con uso agencial cuando realmente se necesita se duplica la productividad de tus ingenieros, podrías despedir a la mitad de la plantilla, empezando por los picacódigos. En la práctica serían menos despidos, claro está, porque como jefe de proyecto puedes abordar tareas que antes no te habrías planteado con los recursos que tenías, y puedes aceptar nuevos proyectos. El problema es que se hace más fácil que cualquier empresa o autónomo desarrolle software grande con una IA, por lo que se avecina una oleada de supercompetitividad en la captación de clientes, con lo que ello implica.

Como esto está evolucionando de manera brutalmente rápida, y Opus 4.8 poco tiene que ver con Opus 4.6, e incluso con Opus 4.7, como GPT 5.5 poco tiene que ver con GPT 5.4, todos modelos de este mismo año, las empresas grandes son dinosaurios que tardan tiempo en entender lo que está pasando para reaccionar. Los autónomos lo tenemos mucho más sencillo, y somos los que realmente estamos entendiendo lo rompedor que son los agentes de IA. Empleados concretos en empresas grandes también, pero generalmente no son los jefes porque, bueno, si tienes talento trabajas, y si no te hacen jefe. Pero de aquí a final de año habrá mucho movimiento, porque al final en un par de meses los jefes ya se habrán dado cuenta de cómo integrar la IA y lo que implica. Así que la IA será la excusa para de aquí a final de año despedir a algunos de los empleados menos productivos porque la necesidad de jefes no va a aumentar.

Después de que las empresas afiancen la IA como asistente y los costes de los tókenes bajen, se pasará a poder hacer desarrollos completos sin intervención humana con un impacto positivo en las cuentas de la empresa. O sea, cuando haya viabilidad económica será cuando entren los agentes autónomos en juego, que podría ser a mediados de 2027, o principios de 2028 a mucho tardar. Aunque cualquier previsión que se haga es complicada por la situación geoestratégica. Lo que no va a cambiar es que las empresas de IA van a seguir redoblando esfuerzos en IA. No estamos ante una burbuja.

En lo que he dicho antes no he hablado de los modelos chinos ejecutados localmente, como DeepSeek o Kimi, que lo va a cambiar todo. Si el coste de los tókenes de OpenAI o Anthropic se dispara… hay alternativas baratas. Corre un modelo DeepSeek localmente y tu coste solo será el de los equipos en que lo ejecutes. Lo cual ya está ocurriendo en empresas. Así que en la práctica el coste de los tókenes de IA da para muchos memes, algunos más graciosos que otros, pero no va a evitar que la IA siga avanzando. El coste técnico siempre baja y el de los salarios siempre sube, así que las risas hoy por un meme serán lágrimas en tres meses.

Vía: Tom's Hardware.