La DDR4 estaba de salida cuando a finales del año pasado empezó la crisis de los chips de DRAM de todo tipo, como la DDR5, y las GDDR6 y GDDR7 de las tarjetas gáficas que también tienen uso en aceleradoras de todo tipo. De hecho, la china CXMT consiguió expulsar del mercado a todos los fabricantes tradicionales (Micron, Samsung, SK Hynix) de DDR4 con precios de derribo. Pero desde entonces, han vuelto a retomar parte de producción por el alto precio al que ha llegado también la DDR4, y que AMD retome el Ryzen 7 5800X3D que usa DDR4 es significativo. Y con ello, se está aumentando la fabricación de productos relacionados como las placas base.
Ahora mismo no había una gran oferta de placas base AM4, pero aumentará como solución provisional ante la crisis de DDR5, que va y viene según la semana, pero los 32 GB de DDR5-6000 se han asentado entre los 400 y 500 euros, con alguna oferta puntual bajando de ahí. Teniendo en cuenta que estaban por debajo de los 100 euros hace un años, es un gran problema. Un aumento de producción de DDR4 beneficia principalmente a AMD, que mantiene en el mercado los Ryzen 5000, pero también a Intel, que está aumentando la producción de los Core de 14.ª generación.
El efecto real en el mercado está por ver. Los consumidores normalmente miran a productos actuales, no de hace cuatro o cinco años, porque para eso te vas a la segunda mano en lugar de pagar algo antiguo a precio de novedad. Pero es posible que compense, porque las placas base, los módulos de DDR4 y los procesadores mueren, y esto significa que los que tengan equipos antiguos con problemas tendrán más opciones si el problema es irreparable.
En general, la situación de la DDR5 no va a mejorar, sino que se espera que empeore. Cuestión aparte es que los módulos de RAM de DDR5 parece que han llegado a un punto de equilibrio entre la necesidad de los usuarios de comprarlos frente a lo que están dispuestos a pagar.
Vía: Tom's Hardware.