El secreto del actual éxito de AMD es que no ha obligado a los consumidores en diez años a cambiar de zócalo si querían un procesador más potente. Tampoco es que los del zócalo AM4 sean los procesadores más potentes del mercado, pero la actualización de un Ryzen 5 2600 a un Ryzen 7 5800X3D es posible sin cambiar placa base ni memoria DDR4. Así que se espera que ocurra lo mismo con el zócalo AM5, y AMD promete que el zócalo seguirá recibiendo actualizaciones hasta al menos 2029.
Teniendo en cuenta que el zócalo llegó en 2022, serán al menos siete años en los que los usuarios tendrán opciones reales de actualización del procesador, pero al final será algún año más. Nada evitará actualizar de un 7800X al último modelo más potente que haya en 2031 comprándolo nuevo o de segunda mano, y no se prevé un aumento en las necesidades de rendimiento de un PC para el usuario medio. Más bien está habiendo una reducción porque Windows no podía ir peor últimamente.

Este comentario de AMD durante la Computex extiende el compromiso inicial de la compañía de mantener vivo el zócalo hasta al menos 2027, aunque la fecha de 2029 ahora es fija y no un «hasta al menos». Luego ya veremos si la IA deja pegar un salto a la DDR6 o no en el sector consumo. Que, por cierto, el movimiento de AMD responde a que los 32 GB de DDR6, cuando lleguen, van a tener un precio totalmente prohibitivo, y muy superior al de la DDR5, siendo acaparad toda por la IA. La inteligencia artificial nos está dejando un mundo precioso.
AMD también promete una actualización de los perfiles EXPO que ya estaba en valoración por los fabricantes de placas base. Eso llevará a un modo de ultra baja latencia con una potencial mejora del rendimiento en ciertos escenarios del 4 %. Es un modo de sobrefrecuencia automático que aplicarán los módulos de RAM.