NVIDIA ha hecho el paso lógico que quería dar cuando intentó hace unos años comprar ARM: irrumpir en el sector de los procesadores para los PC. La arquitectura ha demostrado que es excelente para este entorno porque la mejora de sus diseños ofrece un gran rendimiento a un consumo menor que la arquitectura x86, aunque esta última no se está quedando quieta con esa alianza Intel-AMD para mejorarla. Sea como sea, ahora NVIDIA ha anunciado el primer procesador para PC, el RTX Spark, que aunque lo llama «superchip», voy a omitir totalmente esa nomenclatura por estúpida.
Jensen Huang lo está vendiendo como si ARM no existiera en el sector PC actualmente y el procesador fuera algo rompedor. Bueno, ahí está el M5 Max de Apple para demostrar que NVIDIA llega muy tarde —cinco generaciones tarde—. Hasta los Snapdragon X de Qualcomm, que van por su segunda generación, demuestran que llega muy tarde. Ni siquiera la iGPU es rompedora o diferenciadora respecto a lo que tiene Apple para este sector.
El RTX Spark ofrece veinte núcleos ARM de arquitectura Grace, combinados con una iGPU de 6144 sombreadores junto a núcleos tensoriales (NPU) de la quinta generación de NVIDIA. El M5 Max de Apple ofrece dieciocho núcleos de CPU y una iGPU de 5120 sombreadores, también con una NPU con alta relación eficiencia-potencia, que es su gracia. Obviamente tiene acceso a DLSS, G-SYNC y otras tecnologías relevantes para el uso en juegos.
De lo que carece el RTX Spark es de las unidades de trazado de rayos, lo cual indica hacia dónde va a moverse el sector PC en cuanto gráficos: hacer el trazado de rayos por los núcleos tensoriales/matriciales/como se quieran llamar, y no por unidades específicas de trazado de rayos que son una losa muy pesada de la que siempre he dicho que salvo en contados juegos, la pérdida de rendimiento no compensa la mínima mejora gráfica que se nota jugando.
Ahora bien, donde destaca el RTX Spark es que al final son los controladores de NVIDIA, que es Windows, y obviamente en juegos va a ir mejor el RTX Spark que el M5 Max de Apple. Habrá que ver a qué consumo, porque 6144 sombreadores de NVIDIA pueden ser 100 W a baja frecuencia/voltaje, mientras que la iGPU de Apple consume 45 W. No creo que, en bruto, haya demasiada diferencia de rendimiento, sobre todo en las tareas profesionales que importan. Donde la habrá es en IA, y podría ser una diferencia abultada.
De hecho es a ese sector profesional al que lo orienta la compañía porque lleva 128 GB de memoria LPDDR5, lo cual conformará portátiles y sobremesas muy caros. Solo esos 128 GB en el mercado actual pueden ser más de dos mil euros. Un problema que le veo es que tiene 300 GB/s de ancho de banda de memoria cuando el M5 Max tiene 614 GB/s, y eso en cargas profesionales puede ser un problema, sobre todo en lo que está de moda, la IA. Para solucionarlo, la CPU e iGPU, que están en chips distintos, tienen una interconexión NVLink C2C que mejorará la comunicación CPU-iGPU para este tipo de tareas.
Gran parte de lo que está prometiendo NVIDIA es puro humo. Algo habitual en las compañías tecnológicas hoy en día, porque no digo que AMD o Intel no lo hagan. Lo que pasa es que Jensen Huang últimamente va de flipado a lo Elon Musk cuando se mete cigarritos de felicidad en mitad de un pódcast. Y si la empresa más valiosa del mundo tiene esta dirección, es preocupante de cara al futuro inmediato. No para la empresa, sino para nosotros.